INFORME DE EVALUACIÓN

ACTIVIDAD 1. EL CAMBIO Y TRASFORMACIÓN EN EL PROYECTO DE SUSTENTABILIDAD.

Informe de evaluación de los procesos de cambio y transformación

1. Ubicación

El proyecto “Nuestro río y localidad limpia” se desarrolla en la comunidad rural de San Lucas Teacalco, ubicada en el municipio de Tula de Allende, perteneciente al estado de Hidalgo, México. Esta localidad se caracteriza por su entorno natural semirrural, donde el río que atraviesa la comunidad ha sido un elemento vital para la vida cotidiana y las actividades económicas, sociales y culturales. La ubicación del proyecto es especialmente significativa, dado que el río ha sufrido un deterioro severo debido a la contaminación, afectando tanto la biodiversidad local como la calidad de vida de los habitantes. El proyecto ha sido implementado con la participación activa de los miembros de la comunidad, quienes han impulsado acciones directas en su propio territorio, reconociendo la importancia de preservar y recuperar su entorno natural inmediato.

2. Empresa o institución que lo plantea

El proyecto nace como una iniciativa comunitaria y autogestiva, impulsada directamente por los habitantes de San Lucas Teacalco, con la colaboración de líderes locales, escuelas, asociaciones civiles y autoridades municipales. No es un proyecto originado ni impulsado formalmente por una empresa, institución educativa o política pública, sino que refleja la voluntad y organización interna de la comunidad para atender su problemática ambiental mediante esfuerzos propios y colaborativos.

3. Objetivos que cumple

El proyecto cumple con una serie de objetivos claros y complementarios orientados a la restauración ecológica y el bienestar social:

-Recuperar el equilibrio ecológico del río y su entorno, mediante jornadas periódicas de limpieza y saneamiento ambiental.

-Promover la educación ambiental con talleres y campañas que fomentan la conciencia crítica y la transformación de prácticas insostenibles.

-Fortalecer la participación comunitaria y la cohesión social, involucrando a diferentes grupos de edad y actores sociales para generar un sentido de corresponsabilidad ambiental.

-Mejorar la salud pública y calidad de vida, al reducir riesgos sanitarios derivados de la contaminación hídrica y la acumulación de residuos.

-Generar modelos de participación autogestionada, con articulación entre ciudadanía, escuelas, autoridades y empresas locales, que puedan sostenerse y replicarse a futuro.

Estos objetivos están estrechamente alineados con principios de sustentabilidad que integran aspectos ecológicos, sociales y educativos, asegurando un impacto holístico.

4. Teoría sobre sustentabilidad

La sustentabilidad que fundamenta el proyecto se basa en una perspectiva integral y multidimensional, sustentada en diversos autores reconocidos en el campo:

En primer lugar, “la sustentabilidad es la capacidad de mantener un proceso en el tiempo, mejorando el contexto sin comprometer generaciones futuras” (Giannetti, 2012, p. 7), poniendo énfasis en la continuidad intergeneracional. Esta definición destaca que la sustentabilidad no solo implica mantener un equilibrio presente, sino hacerlo de forma que las generaciones futuras puedan disfrutar de recursos y ambientes en condiciones iguales o mejores. En el proyecto, esto se traduce en acciones que buscan preservar y recuperar el río para que perdure su beneficio ambiental y social.

Asimismo, el Informe Brundtland señala que “el desarrollo sustentable debe satisfacer las necesidades presentes sin sacrificar la capacidad de futuras generaciones” (Brundtland, 1987, p. 8). Esta cita es fundamental porque establece el principio ético y práctico del desarrollo sustentable, que sirve de base para proyectos que buscan un equilibrio entre crecimiento, bienestar social y conservación ambiental. En la iniciativa comunitaria, se busca satisfacer las necesidades actuales de limpieza y educación ambiental sin dañar la posibilidad de un ambiente saludable en el futuro.

De igual manera, desde la dinámica de sistemas, se enfatiza que “la observación de los sistemas ecológicos, sociales y económicos como un todo” (Meadows, 2008, p. 14), lo cual respalda el enfoque holístico del proyecto. La teoría de sistemas nos invita a entender que los componentes ambientales, sociales y económicos están interrelacionados y que las intervenciones deben considerar estas interdependencias para ser efectivas y sostenibles. Este enfoque se refleja en el proyecto al integrar limpieza, educación y participación social.

Por su parte, se reconoce que “el paradigma naturalista es de naturaleza holista por su orientación, y busca estudiar la realidad como un todo” (Bhola, 1992, p. 6). Esta perspectiva apoya el enfoque metodológico del proyecto de sustentabilidad, que considera al ecosistema, la comunidad y las prácticas culturales como elementos interconectados. El paradigma naturalista facilita la comprensión profunda de los procesos sociales y ambientales, permitiendo una evaluación integral y contextualizada, aunque también por mi parte connote aspectos cuantificables.

En concordancia con lo anterior, se sostiene que “la conducta humana es producto de la interacción entre factores personales, ambientales y conductuales” (Bandura, 1986, p. 19), lo que justifica las estrategias educativas y participativas implementadas. Por ende, el intelectual explica cómo el aprendizaje y cambio de hábitos se generan no solo por factores internos, sino por la interacción con el entorno y las relaciones sociales. El proyecto utiliza esta perspectiva para promover una educación ambiental que fomente el cambio de actitudes a través de la convivencia y acción comunitaria.

Finalmente, desde la educación ambiental crítica, se plantea que “la sustentabilidad implica una nueva racionalidad ambiental basada en el diálogo de saberes y la autogestión de las comunidades” (Leff, 2004, p. 22), lo que se refleja en la organización comunitaria y la participación horizontal del proyecto. Por lo que la sustentabilidad no puede ser impuesta, sino que debe surgir del diálogo entre diferentes formas de conocimiento y del empoderamiento de la comunidad para gestionar su propio entorno. Esto se manifiesta en el proyecto mediante la participación activa, la colaboración y la toma de decisiones colectivas.

En conjunto, este marco teórico ha orientado todas las acciones y evaluaciones del proyecto, garantizando que no solo se enfoque en la limpieza física, sino en una transformación social y cultural sustentable que perdure en el tiempo.

5. Costo y a quién beneficia

El costo del proyecto es relativamente bajo en términos monetarios, dado que se basa principalmente en la participación voluntaria, donación de materiales y apoyo institucional académico. Los principales gastos corresponden a la adquisición de materiales para la limpieza (guantes, bolsas, herramientas), la impresión de materiales educativos y la logística para talleres y campañas. Algunas donaciones de empresas locales y apoyo municipal han ayudado a cubrir costos adicionales, como kits de monitoreo de calidad del agua.

Los beneficiarios directos son los habitantes de San Lucas Teacalco: niños, jóvenes, adultos y adultos mayores que conviven en el territorio y experimentan mejoras tangibles en salud y entorno. Indirectamente, la fauna y flora del ecosistema fluvial también se benefician, recuperando espacios naturales y calidad ambiental. La población se ve favorecida en aspectos tangibles (salud, paisaje limpio) e intangibles (conciencia ambiental, cohesión social), generando un impacto amplio y profundo en la comunidad.

6. Situaciones que desencadenaron el proyecto de sustentabilidad ambiental

El proyecto surge a raíz de una situación crítica de deterioro ambiental:

-El río de San Lucas Teacalco había acumulado grandes cantidades de basura y contaminantes debido a la falta de manejo adecuado de residuos sólidos por parte de la comunidad.

-Vertidos industriales cercanos agravaban la contaminación química, afectando la calidad del agua, la biodiversidad, la flora y la fauna.

-La población, por falta de educación ambiental, mantenía hábitos perjudiciales sin conciencia de las consecuencias.

-La contaminación generaba problemas de salud y afectaba la calidad de vida, incrementando la urgencia de una intervención.

-Ante la falta de políticas públicas efectivas, la comunidad decidió tomar acción directa, uniendo esfuerzos para recuperar el río y sensibilizar a todos los sectores.

Estas condiciones fueron el motor para diseñar un proyecto participativo, integral y sostenido en el tiempo.

7. Tipo de información del proyecto de sustentabilidad ambiental

La evaluación del proyecto se basó en la recopilación y análisis de diversos tipos de información, buscando captar la complejidad y riqueza del proceso de cambio comunitario y ambiental. Se consideraron los siguientes tipos de datos para obtener una visión completa y profunda:

-Información óptima: Se refiere a los objetivos, metas y expectativas planteadas inicialmente en el diseño del proyecto. Esta información incluye los propósitos explícitos de restaurar el río, educar a la comunidad y fomentar la participación social. Sirve como referencia para medir el grado de cumplimiento y avance en relación con las aspiraciones teóricas y planificadas.

-Información real: Corresponde a los datos empíricos obtenidos directamente en el terreno mediante la aplicación de los instrumentos de evaluación, como entrevistas, observación, rúbrica, retroalimentación e infografía. Esta información refleja la situación actual y concreta del proyecto en la comunidad, incluyendo aspectos positivos y limitaciones. Por ejemplo, se registraron niveles de participación, cambios observables en la limpieza del río, actitudes ambientales de los participantes, así como retos como la continuidad y apoyo institucional. Además, esta información captó las dinámicas sociales, la interacción entre actores y la manera en que se han adoptado las prácticas propuestas. La riqueza de estos datos radica en su carácter tangible y contextualizado, que permite comprender no solo qué se ha logrado, sino también cómo y por qué, incluyendo barreras y oportunidades emergentes durante la implementación.

-Sentimientos: Incluye las percepciones, emociones, motivaciones y experiencias expresadas por los miembros de la comunidad durante las entrevistas y procesos de retroalimentación. Estos datos cualitativos aportan una dimensión humana y subjetiva que revela el impacto personal y social del proyecto. Por ejemplo, el orgullo por la recuperación del río, la esperanza de un futuro mejor, o la frustración por los obstáculos encontrados.

-Causas: Diagnóstico de las razones estructurales y culturales que dieron origen a la problemática ambiental, tales como hábitos arraigados de disposición inadecuada de residuos, falta de infraestructura municipal para manejo de basura, desconocimiento ambiental, y descuido hacia el río como recurso vital. Esta información es esencial para entender el contexto y direccionar las acciones correctivas.

-Soluciones: Describe las acciones implementadas y propuestas para remediar la situación, entre ellas jornadas de limpieza, talleres de educación ambiental, campañas de sensibilización y monitoreo del agua. También se incluyen recomendaciones para fortalecer el proyecto, como la institucionalización de prácticas, generación de alianzas estratégicas y capacitación continua.

-Trascendencia: Considera el impacto esperado a mediano y largo plazo, no solo en términos ecológicos, sino también en la transformación social y cultural de la comunidad. La trascendencia se refiere a la capacidad del proyecto para generar un cambio sostenible en las formas de relacionarse con el entorno, crear nuevos hábitos y fortalecer la identidad comunitaria en torno al cuidado ambiental.

Este enfoque multidimensional de la información permitió una evaluación profunda y comprensiva, capaz de captar tanto los aspectos técnicos y cuantificables como las dinámicas sociales y emocionales que configuran el proceso de sustentabilidad en San Lucas Teacalco.

8. Fuentes de Información utilizadas

Para la recopilación y análisis de datos se emplearon diversas fuentes, garantizando la validez y profundidad del estudio:

-Personas: Participantes del proyecto, líderes comunitarios, niños, jóvenes, adultos y expertos ambientales, quienes aportaron testimonios, opiniones y experiencias.

Web: Documentos y publicaciones académicas accesibles en línea para fundamentar teorías y contextualizar la problemática.

Libros: Obras de autores clave en sustentabilidad, educación ambiental y evaluación social, como Giannetti, Brundtland, Meadows, Bandura y Leff.

Empresa: Apoyo y datos proporcionados por empresas locales involucradas en la limpieza o que aportaron recursos.

Institución: Información institucional de la UPN Hidalgo, que coordinó el acompañamiento académico y la evaluación metodológica.

La triangulación de estas fuentes permitió contrastar y validar la información obtenida.

9. Resultados de las herramientas aplicadas para la recopilación de datos

Para evaluar los procesos de cambio y transformación del proyecto “Nuestro río y localidad limpia” se aplicaron cinco instrumentos fundamentales que permitieron obtener una visión amplia y profunda del impacto generado:

a) Entrevistas

Se realizaron entrevistas semiestructuradas a una muestra representativa de participantes del proyecto, incluyendo líderes comunitarios, voluntarios activos y beneficiarios indirectos. Estas entrevistas revelaron que la mayoría de los entrevistados experimentó un cambio positivo en su percepción y relación con el río, describiendo sentimientos de orgullo, esperanza y compromiso. La información cualitativa obtenida permitió conocer experiencias personales, motivaciones para participar y sugerencias para mejorar el proyecto. Se evidenció también la importancia de la educación ambiental como motor del cambio de conducta, así como la necesidad de mantener la continuidad y fortalecer la infraestructura de apoyo.

b) Observación

La observación participante durante las jornadas de limpieza y talleres educativos permitió documentar comportamientos, dinámicas grupales y la organización práctica de las actividades. Se constató una alta participación intergeneracional, con niños, jóvenes y adultos colaborando activamente. Se observaron interacciones positivas, cooperación y una creciente apropiación simbólica del espacio del río como patrimonio común. También se registraron condiciones físicas mejoradas al término de cada actividad, mostrando resultados tangibles que reflejan un cambio ambiental palpable. La observación permitió detectar aspectos logísticos que pueden optimizarse para aumentar la eficacia de las futuras jornadas.

c) Rúbrica

La aplicación de la rúbrica evaluativa permitió cuantificar el grado de cumplimiento de los objetivos en criterios tales como participación, compromiso comunitario, conciencia ambiental, estado del ecosistema y colaboración empresarial. Los resultados reflejaron un impacto favorable en la mayoría de los aspectos, con puntuaciones destacadas en participación activa y conciencia ambiental, aunque identificaron áreas que requieren fortalecimiento, como la continuidad de la participación, la integración institucional y la inclusión de actores claves para garantizar sostenibilidad a largo plazo, además la nota complementaria arrojo aspectos positivos.

d) Retroalimentación comunitaria

A través de espacios de diálogo y retroalimentación, los participantes expresaron sus opiniones, emociones y aprendizajes. Estas sesiones promovieron la reflexión colectiva, el reconocimiento mutuo y la identificación de buenas prácticas y desafíos. Se recogieron sugerencias valiosas para mejorar la organización y ampliar la difusión del proyecto, evidenciando una comunidad reflexiva, activa y comprometida con su propia transformación ambiental y social. Estos momentos también fortalecieron el sentido de pertenencia y motivaron el empoderamiento colectivo.

e) Infografía

La infografía elaborada sintetiza visualmente los principales resultados del proyecto, mostrando una comparación clara entre el estado inicial y final del río mediante imágenes que evidencian la mejora en la limpieza y calidad ambiental. Incluye voces representativas de la comunidad que expresan orgullo y compromiso con la recuperación del entorno, así como resultados clave como el aumento en la participación comunitaria, la reducción de residuos, el fortalecimiento del sentido de pertenencia y los avances en educación ambiental. También señala áreas de mejora, como la necesidad de garantizar la continuidad institucional, ampliar la colaboración con sectores empresariales y fortalecer el monitoreo técnico, convirtiéndose en una herramienta esencial para la comunicación y motivación comunitaria.

En conjunto, la combinación de estos instrumentos permitió obtener una comprensión holística del proyecto, evidenciando avances significativos en la recuperación ambiental, la educación y la cohesión social, a la vez que identificó retos y oportunidades para fortalecer su continuidad y alcance.

10. Contraste de reflexiones finales

El proceso de evaluación del proyecto “Nuestro río y localidad limpia” invita a una introspección profunda sobre la relación que establece la comunidad con su entorno natural y sobre el papel que cada individuo desempeña en la construcción de un futuro sostenible. Al analizar las evidencias recogidas, se percibe cómo el proyecto ha catalizado un cambio significativo en la percepción colectiva, pasando de una visión pasiva y desconectada a una actitud proactiva y consciente. Este tránsito no solo representa una mejora ambiental tangible, sino una transformación en las formas de pensar, sentir y actuar respecto al medio que nos sustenta.

La riqueza de este cambio radica en la participación inclusiva y el diálogo entre generaciones, saberes y experiencias, que ha generado una identidad renovada alrededor del río como elemento vital y símbolo comunitario. No obstante, esta reflexión también reconoce que la sustentabilidad es un camino en construcción, con desafíos y vicisitudes persistentes que requieren la integración de más actores y recursos, así como la formalización de procesos que aseguren la permanencia y expansión de los logros alcanzados.

Por último, esta experiencia confirma que evaluar no es solo medir resultados, sino entender las historias, emociones y aprendizajes que emergen del encuentro entre comunidad y naturaleza, permitiendo así que la transformación sea auténtica y duradera.

11. Conclusión

El proyecto “Nuestro río y localidad limpia” ha demostrado ser una iniciativa ejemplar de sustentabilidad comunitaria, donde la acción colectiva y la educación ambiental convergen para generar impactos visibles y profundos en el ecosistema y en la vida social de San Lucas Teacalco. Los hallazgos de la evaluación revelan que, aunque se han logrado avances significativos en la restauración ambiental y el fortalecimiento del tejido social, el verdadero valor del proyecto radica en la capacidad de la comunidad para apropiarse del proceso y continuar construyendo sobre esta base.

La implementación de un paradigma naturalista permitió captar la complejidad del entorno, integrando elementos cualitativos, no obstante, también integre cuantitativos que enriquecen la comprensión de los cambios logrados. Si bien existen retos como la continuidad institucional y la ampliación de alianzas estratégicas, el camino recorrido pone de manifiesto que el poder transformador reside en el compromiso colectivo y en la educación como motor de cambio.

En definitiva, este proyecto no solo ha limpiado un río, sino que ha sembrado las semillas para un desarrollo sustentable que involucra a todos los actores sociales, reafirmando que la sustentabilidad es un proceso vivo que se construye día a día, en cada acción y decisión consciente.

ACTIVIDAD 2. ELEMENTOS DEL CAMBIO Y TRASFORMACIÓN EN EL PROYECTO DE SUSTENTABILIDAD.

El informe del proyecto “Nuestro río y localidad limpia” en San Lucas Teacalco presenta un análisis amplio y detallado de los procesos de cambio y transformación ambiental y social en una comunidad rural que enfrenta una problemática crítica de contaminación en su ecosistema fluvial. Al examinar el documento en relación con los indicadores propuestos — nivel de participación ciudadana, cambio en la conciencia ambiental, calidad del agua, limpieza del entorno, estado de flora y fauna, compromiso comunitario, salud pública, participación de empresas y aliados, transformación social y educativa, y evaluación integral del impacto — es evidente que el informe integra de manera coherente y congruente estos elementos clave, facilitando así una valoración sólida y profunda del proyecto.

Primero, el informe demuestra claramente el nivel de participación ciudadana y compromiso comunitario a través de descripciones y datos cualitativos que evidencian la involucración activa de habitantes de todas las edades en actividades de limpieza, talleres y jornadas educativas. Esta participación intergeneracional es un indicador fundamental que valida la apropiación social del proyecto y fortalece la cohesión comunitaria, factores indispensables para la sostenibilidad a largo plazo.

El cambio en la conciencia ambiental se aborda mediante evidencias obtenidas en entrevistas y procesos de retroalimentación, donde se reflejan transformaciones en actitudes, aprendizajes y prácticas sostenibles adoptadas por los participantes. Estos elementos representan la base educativa y cultural del proyecto, pues sin un cambio profundo en la conciencia no es posible asegurar la continuidad ni la replicabilidad de las acciones.

En cuanto a la calidad del agua y la limpieza del entorno, el informe ofrece datos tangibles que reflejan mejoras concretas en la reducción de residuos y en parámetros ambientales del río.

El estado de la flora y fauna se aborda desde una perspectiva de reaparición y aumento de especies, así como el fortalecimiento de la biodiversidad, integrando así una dimensión ecológica crucial para la sustentabilidad. Asimismo, el reconocimiento de beneficios en salud pública, por la disminución de enfermedades relacionadas con la contaminación, añade una perspectiva integral que conecta el bienestar ambiental con la calidad de vida de la comunidad.

La participación de empresas y aliados, aunque de manera modesta, aparece como un componente que aporta recursos y fortalece la responsabilidad social corporativa, evidenciando la importancia de alianzas multisectoriales para el éxito y continuidad del proyecto.

Finalmente, la evaluación del impacto integral realizada a través de una combinación de rúbricas, testimonios e infografías sintetiza de forma clara y holística los resultados, reconociendo tanto los logros como las áreas de oportunidad, lo que refleja un ejercicio crítico y autocrítico necesario para la mejora continua.

En conjunto, el informe contiene todos los elementos esenciales para valorar el cambio y la transformación en proyectos de sustentabilidad ambiental, integrando dimensiones sociales, ambientales, educativas y técnicas que dialogan entre sí para generar un proceso auténtico y significativo de transformación comunitaria.

De manera complementaria, se plantea que “la educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo” (Freire, 1970, p. 34), resaltando que la verdadera transformación comienza en la formación de individuos capaces de generar cambios en su entorno. Esta perspectiva refuerza el enfoque del proyecto, situando la educación ambiental como motor de cambio social y cultural.

Reflexión

Evaluar un proyecto de sustentabilidad ambiental va más allá de medir indicadores numéricos o listar actividades realizadas; implica sumergirse en la complejidad humana y ecológica que habita en cada acción y decisión. La transformación verdadera acontece en la intersección entre el conocimiento, la emoción y la práctica, donde la comunidad reconoce que su bienestar está entrelazado con la salud del entorno natural. En este sentido, “Nuestro río y localidad limpia” no solo ha limpiado un espacio físico, sino que ha sembrado una semilla de conciencia y responsabilidad compartida, capaz de crecer y perpetuarse más allá de los resultados inmediatos.

La sustentabilidad cobra vida cuando los habitantes se apropian del proyecto, convirtiéndose en agentes activos y críticos, capaces de construir nuevos relatos que revaloricen su relación con la naturaleza. Esta experiencia muestra que la educación ambiental es el motor que impulsa el cambio cultural, y que solo a través del diálogo intergeneracional, la participación inclusiva y la integración de saberes diversos es posible alcanzar una transformación genuina y duradera.

Es fundamental recordar que la sustentabilidad no es un estado fijo, sino un camino en construcción continua, un proceso dinámico que requiere paciencia, compromiso y flexibilidad para adaptarse a nuevos retos. Evaluar con sensibilidad este proceso implica reconocer no solo lo que se ha logrado, sino también aquello que aún debe crecer, siempre con la esperanza y el entusiasmo que motivan a seguir trabajando por un mundo mejor.

Conclusión

El informe de evaluación del proyecto “Nuestro río y localidad limpia” revela que el cambio y la transformación en la comunidad de San Lucas Teacalco son reales, integrales y prometedores. Los resultados alcanzados evidencian avances sustanciales en la restauración ambiental, el fortalecimiento del tejido social y la educación para la sustentabilidad, elementos que se conjugan para generar un impacto holístico y sostenible.

Sin embargo, también se identifican desafíos, como la necesidad de asegurar la continuidad institucional, ampliar la participación de actores clave y sistematizar el seguimiento técnico. Estos aspectos representan oportunidades para enriquecer el proyecto y consolidar su efecto transformador.

En definitiva, este proyecto es un claro ejemplo de cómo la acción colectiva, fundamentada en el conocimiento, la colaboración y el compromiso comunitario, puede revertir procesos de deterioro ambiental y abrir caminos hacia un futuro sustentable. Así, la evaluación no solo mide resultados, sino que también inspira y orienta la construcción constante de un vínculo armonioso entre las personas y su entorno, donde la sustentabilidad es la guía y la esperanza de cada nueva generación.

ACTIVIDAD 3. VICISITUDES Y ACONTECIMIENTOS DURANTE LA EVALUACIÓN DEL PROYECTO DE SUSTENTABILIDAD.

Durante la evaluación del proyecto “Nuestro río y localidad limpia” en San Lucas Teacalco, se presentaron diversas vicisitudes y acontecimientos que, aunque en algunos casos dificultaron el proceso, también se convirtieron en oportunidades de aprendizaje y fortalecimiento comunitario. La evaluación, desarrollada bajo un enfoque naturalista con integración de instrumentos cualitativos y cuantitativos, requirió un contacto directo y constante con los actores involucrados, lo cual implicó enfrentar retos tanto logísticos como humanos.

Uno de los acontecimientos más significativos fue la dificultad para coordinar los tiempos de participación comunitaria. Debido a las actividades laborales y domésticas de las y los habitantes, algunas sesiones planeadas tuvieron que reprogramarse en varias ocasiones. Este inconveniente fue solucionado mediante la implementación de un sistema de comunicación más directo, a través de mensajes instantáneos y avisos en puntos estratégicos de la localidad, lo que permitió mayor asistencia y puntualidad en las actividades evaluativas.

Otro momento relevante fue la resistencia inicial por parte de ciertos sectores de la comunidad para participar en entrevistas y observaciones. Algunas personas manifestaron preocupación sobre el uso de la información o la utilidad real de la evaluación. Ante esta situación, se llevaron a cabo reuniones informativas en las que se explicó con claridad el propósito del proceso, garantizando la confidencialidad de los datos y destacando los beneficios de contar con un diagnóstico participativo. Esta estrategia generó un ambiente de mayor confianza y apertura, facilitando la recolección de información valiosa.

Asimismo, durante las jornadas de observación directa se presentó el reto climático: lluvias intensas que afectaron el acceso a las zonas del río y retrasaron el registro de ciertos indicadores ambientales. Para solucionarlo, se reorganizó el cronograma, priorizando actividades bajo techo (como talleres de sensibilización y análisis de datos previos) mientras se esperaba la mejora de las condiciones meteorológicas. Esta flexibilidad en la planeación permitió mantener la continuidad del trabajo sin interrumpir el proceso formativo de la comunidad.

Además, aunque el proyecto se caracterizó por ser autogestivo, en la evaluación se evidenció que algunos actores externos, como autoridades municipales o empresas colaboradoras, no siempre respondían con la rapidez esperada para confirmar datos o aportar información. Este retraso se mitigó mediante una comunicación más directa, uso de mensajería instantánea y la designación de un enlace comunitario encargado de dar seguimiento a las solicitudes.

La aplicación de kits de análisis de calidad del agua presentó problemas debido a la falta de capacitación previa de algunos voluntarios, lo que derivó en errores de medición en las primeras pruebas. Esto se resolvió organizando una capacitación exprés impartida por un especialista ambiental local, lo que no solo corrigió la técnica, sino que fortaleció las capacidades técnicas de los propios habitantes.

Finalmente, se identificó un desafío relacionado con la diversidad de opiniones en cuanto a las estrategias de mejora ambiental. Algunos participantes proponían medidas inmediatas y visibles, mientras que otros se inclinaban por acciones a largo plazo. Para conciliar estas posturas, se organizó un foro de diálogo en el que todas las voces fueron escuchadas y se buscaron acuerdos que integraran ambas perspectivas. Este ejercicio democrático fortaleció el sentido de pertenencia y compromiso colectivo.

Reflexión

Durante el desarrollo de la evaluación, las vicisitudes y retos encontrados —como las dificultades de coordinación, la resistencia inicial de algunos participantes, y los obstáculos técnicos o climáticos— se transformaron en valiosas oportunidades para fortalecer la comunicación, la flexibilidad y el sentido de comunidad. Estas experiencias demostraron que la sustentabilidad no es un camino exento de desafíos, sino un proceso vivo y dinámico que exige paciencia, adaptabilidad y compromiso colectivo. Aprender a superar las dificultades no solo permitió avanzar en la evaluación, sino que también reafirmó el poder transformador que reside en la participación activa y la corresponsabilidad de todos los actores involucrados. Así, las vicisitudes dejaron de ser obstáculos para convertirse en catalizadores de aprendizaje, resiliencia y cohesión social, pilares fundamentales para la continuidad y el éxito del proyecto.

Conclusión

Los retos encontrados durante la evaluación del proyecto fueron parte integral del proceso y contribuyeron a enriquecer los resultados obtenidos. La capacidad para enfrentar y resolver estos desafíos fortaleció la experiencia y evidenció el compromiso con la mejora continua. Este aprendizaje colectivo demuestra que cada obstáculo es una oportunidad para consolidar los esfuerzos hacia la sustentabilidad, garantizando que los cambios logrados sean duraderos y significativos.

Además, superar estas vicisitudes fortaleció no solo el proceso de evaluación, sino también la confianza y la cohesión comunitaria, reafirmando que la transformación ambiental y social es un esfuerzo conjunto que requiere resiliencia, diálogo y compromiso constante.

En general, el informe detallado, el análisis riguroso de los indicadores y la atención a las vicisitudes enfrentadas permitieron consolidar una comprensión profunda del proceso y sus resultados. Este conjunto de elementos fortaleció el compromiso colectivo y sentó bases sólidas para continuar avanzando hacia la sustentabilidad, demostrando que cada etapa del proyecto aporta valor indispensable para lograr una transformación auténtica y duradera.

-Al final, es en la perseverancia y la unión donde florece el verdadero espíritu del cambio.

Ejemplos 


Referencias bibliográficas

Bandura, A. (1986). Fundamentos sociales del pensamiento y la acción: una teoría cognitiva social. Prentice Hall.

Bhola, S. (1992). Paradigmas y modelos de evaluación. En La evaluación de proyectos, programas y campañas de alfabetización para el desarrollo (pp. 26-52). Instituto de la UNESCO para la Educación, Santiago de Chile.

Brundtland, G. H. (1987). Nuestro futuro común: Informe de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Naciones Unidas.

Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.

Gianetti, S. (2012). Sustentabilidad desde una mirada multidimensional, disponible en: [Sustentabilidad desde una mirada multidimensional](https://prezi.com/ryyxpvljvw-m/sustentabilidad-desde-una-mirada-multidimensional/)

Leff, E. (2004). Racionalidad ambiental: La reapropiación social de la naturaleza. Siglo XXI Editores.

Meadows, D. H. (2008). Pensar en sistemas: Un primer acercamiento. Chelsea Green Publishing.

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