Proyecto final

INTRODUCCIÓN

En la travesía del Módulo 11: La evaluación y seguimiento de proyectos de intervención e investigación educativa, se analizó la importancia de evaluar proyectos que generan cambios significativos en los contextos educativos, sociales y ambientales. La evaluación sistemática permite identificar logros, valorar la efectividad de las acciones, detectar áreas de mejora y garantizar que los proyectos tengan un impacto sostenible en el tiempo, promoviendo transformaciones duraderas en la comunidad.

En el marco de este módulo, se realizó la evaluación del proyecto de sustentabilidad ambiental “Nuestro río y localidad limpia”, desarrollado en San Lucas Teacalco, Hidalgo. El proyecto buscó reducir la contaminación del río y fomentar la conciencia ambiental en la comunidad mediante la participación activa de niños, jóvenes y adultos. Durante la evaluación se aplicó el paradigma naturalista con un enfoque cualitativo y cuantitativo, empleando instrumentos metodológicos como la observación participante, entrevistas semiestructuradas, rúbricas de evaluación, retroalimentación comunitaria e infografía comparativa, lo que permitió analizar tanto los procesos como los resultados alcanzados.

Por lo consecuente, el presente trabajo se organiza de la siguiente manera: en la Actividad 1: Modelo de seguimiento, se integra el proyecto de evaluación final con un enfoque propuesto por Cerda (2003) , la lista de cotejo, el inicio y término de las acciones, las mejoras en el entorno social de los involucrados, la creación de empleos y otros beneficios indirectos. Además, se incluyen sugerencias y recomendaciones a autoridades, mis expectativas como estudiante, decisiones que podrían tomar las autoridades y un cierre que sintetiza los logros y aprendizajes obtenidos. Esta sección permite comprender la estructura del proyecto, la participación comunitaria y los impactos alcanzados.

En la Actividad 2: Propuesta de uso de los resultados, se presentan las conclusiones y sugerencias derivadas de la evaluación, enfatizando cómo los resultados obtenidos pueden dar continuidad a las acciones del proyecto, consolidar hábitos sostenibles y aplicarse en la educación formal, no formal y en la organización comunitaria. Esta actividad muestra la relevancia de transformar los hallazgos en herramientas prácticas para futuras intervenciones y políticas públicas.

Finalmente, en la Actividad 3: Divulgación del proyecto de sustentabilidad ambiental, se describen las estrategias implementadas para difundir los resultados, incluyendo talleres y foros comunitarios, congresos, coloquios y diálogos académicos, publicaciones impresas y material educativo, uso de redes sociales y estrategias complementarias y creativas. Esta sección subraya la importancia de visibilizar los resultados, consolidar la conciencia ambiental y promover la replicabilidad de buenas prácticas en otras comunidades.

De este modo, el documento integra los aprendizajes del módulo y la evaluación práctica realizada, mostrando cómo el seguimiento de proyectos permite generar impactos duraderos, fortalecer la participación comunitaria y orientar futuras intervenciones educativas y ambientales, promoviendo hábitos sostenibles y un compromiso ecológico permanente.

ACTIVIDAD 1. MODELO DE SEGUIMIENTO.

El proyecto de evaluación final con un enfoque propuesto por Cerda (2003).

1. Denominación o título

El proyecto se denomina “Nuestro río y localidad limpia”, título que refleja de manera directa la acción central del programa: la recuperación y preservación del río que atraviesa San Lucas Teacalco, así como la promoción de un entorno saludable para toda la comunidad. La denominación resalta tanto la dimensión ecológica como la social, educativa y cultural del proyecto, subrayando que la intervención busca no solo un impacto ambiental, sino también la transformación de hábitos, la educación ambiental y el fortalecimiento del tejido comunitario. Este nombre simboliza un compromiso colectivo y un sentido de apropiación del entorno, invitando a todos los habitantes a sentirse responsables del cuidado de su propio espacio natural y a convertirse en agentes activos de cambio.

2. Caracterización del proyecto

A. Identificación

El proyecto se desarrolla en la comunidad rural de San Lucas Teacalco, localizada en el municipio de Tula de Allende, Hidalgo. Esta localidad se distingue por su entorno semirrural y la presencia de un río que ha sido históricamente un elemento vital para las actividades económicas, culturales y sociales de la población. La intervención del proyecto se centra en recuperar y proteger este ecosistema fluvial, que había sufrido un deterioro severo debido a la contaminación por residuos sólidos, vertidos industriales y prácticas inadecuadas de manejo ambiental. La iniciativa es autogestiva y comunitaria, liderada por los propios habitantes con el apoyo de líderes locales, escuelas, asociaciones civiles y actores sociales diversos, quienes trabajan conjuntamente para generar un cambio sostenible y profundo en la relación de la comunidad con su entorno.

B. Justificación

La necesidad de este proyecto surge de la preocupante situación ambiental en San Lucas Teacalco, donde la acumulación de basura en el río y sus márgenes había afectado de manera directa la biodiversidad, la salud pública y la calidad de vida de los habitantes. La comunidad enfrentaba problemas de contaminación hídrica, disminución de especies de flora y fauna, y riesgos sanitarios derivados de la acumulación de residuos y vertidos industriales cercanos. Ante la ausencia de políticas públicas efectivas que atendieran estas problemáticas, la iniciativa comunitaria se planteó como una respuesta integral y participativa. El proyecto justifica su importancia no solo por la limpieza física del río, sino también por la necesidad de fortalecer la conciencia ambiental, generar hábitos sostenibles y promover la cohesión social que permita a la comunidad mantener los logros a largo plazo. La intervención busca, además, servir como modelo replicable para otras localidades con problemáticas similares, demostrando que la acción colectiva y educativa puede transformar entornos y hábitos comunitarios.

C. Marco institucional, social y teórico

El proyecto, aunque autogestivo y liderado por la comunidad, establece un marco institucional informal que integra la coordinación con autoridades municipales, escuelas locales, asociaciones civiles y especialistas ambientales, garantizando organización, seguimiento y apoyo técnico sin depender exclusivamente de instituciones externas.

Desde un marco social, se promueve la integración de todos los miembros de la comunidad, reconociendo la importancia de la diversidad de edades, roles y saberes. Niños, jóvenes, adultos y adultos mayores participan activamente en jornadas de limpieza, talleres educativos y actividades de monitoreo, fomentando la interacción intergeneracional, el diálogo y la corresponsabilidad en el cuidado del entorno natural.

En cuanto al marco teórico, la sustentabilidad que fundamenta el proyecto se entiende como: “la capacidad de mantener un proceso en el tiempo, mejorando el contexto sin comprometer generaciones futuras” (Giannetti, 2012, p.7). Esta definición subraya que la sustentabilidad no solo busca mantener el equilibrio presente, sino garantizar que las generaciones futuras disfruten de recursos y ambientes en condiciones iguales o mejores.

Se establece que: “el desarrollo sustentable debe satisfacer las necesidades presentes sin sacrificar la capacidad de futuras generaciones” (Brundtland, 1987, p.8), sentando un principio ético y práctico que guía proyectos que equilibran crecimiento, bienestar social y conservación ambiental.

Desde la dinámica de sistemas: “la observación de los sistemas ecológicos, sociales y económicos como un todo” (Meadows, 2008, p.14) respalda el enfoque holístico del proyecto, integrando limpieza, educación y participación social de manera interconectada.

En relación con la evaluación y comprensión de la realidad social y ambiental, he elegido el paradigma naturalista, que: “es de naturaleza holista por su orientación, y busca estudiar la realidad como un todo” (Bhola, 1992, p.6), lo que facilita la evaluación integral y contextualizada del proyecto. Además de considerar aspectos cualitativos, se incorporaron también aspectos cuantificables para enriquecer el análisis.

Se reconoce que: “la conducta humana es producto de la interacción entre factores personales, ambientales y conductuales” (Bandura, 1986, p.19), justificando las estrategias educativas y participativas que fomentan la transformación de hábitos en la comunidad.

Finalmente: “la sustentabilidad implica una nueva racionalidad ambiental basada en el diálogo de saberes y la autogestión de las comunidades” (Leff, 2004, p.22), idea que se refleja en la organización comunitaria y la participación horizontal del proyecto, fortaleciendo la apropiación del proceso por parte de los habitantes.

D. Finalidad

La finalidad del proyecto es restaurar y conservar el ecosistema fluvial de San Lucas Teacalco, promoviendo al mismo tiempo un cambio cultural, educativo y social en la comunidad. Se busca que la intervención no solo mejore las condiciones físicas del río, sino que también fomente un compromiso sostenible con el entorno, generando hábitos ecológicos, fortaleciendo la identidad comunitaria y garantizando la continuidad de los logros a través del tiempo.

E. Objetivos, propósitos, logros y metas

-Objetivos

1. Recuperar el equilibrio ecológico del río mediante jornadas de limpieza, saneamiento y monitoreo ambiental.

2. Promover la educación ambiental mediante talleres y campañas que transformen actitudes y hábitos insostenibles.

3. Fortalecer la participación comunitaria, integrando a niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.

4. Mejorar la salud pública y calidad de vida de la comunidad, al reducir riesgos derivados de la contaminación.

5. Generar modelos de participación autogestiva, sostenibles y replicables en otras localidades.

-Propósitos

1.Sensibilizar a la población sobre la importancia de los recursos hídricos.

2.Crear hábitos sostenibles de manejo de residuos y cuidado del entorno.

3.Establecer redes de cooperación comunitaria que fortalezcan la cohesión social.

-Logros

1.Implementación constante de jornadas de limpieza y talleres educativos.

2.Aumento notable de la participación ciudadana y voluntariado.

3.Mejoramiento tangible de la calidad ambiental y del río.

4.Creación de material educativo y herramientas de monitoreo accesibles para la comunidad.

-Metas

1.Alcanzar la participación de al menos el 80% de los habitantes en actividades programadas.

2.Reducir en un 70% los residuos acumulados en el río y alrededores.

3.Incorporar programas de educación ambiental en todas las escuelas locales.

4.Favorecer la reaparición y conservación de especies locales de flora y fauna.

F. Destinatarios

Directos: habitantes de San Lucas Teacalco, incluyendo niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.

Indirectos: flora y fauna del ecosistema fluvial, empresas locales, autoridades municipales y comunidades vecinas que interactúan con el río.

G. Productos, resultados y efectos

Productos: jornadas de limpieza, talleres, infografías, reportes de calidad del agua, materiales educativos.

Resultados: mejora ambiental tangible, incremento de conciencia ambiental, fortalecimiento de la cohesión social y liderazgo comunitario.

Efectos: reducción de riesgos sanitarios, consolidación de hábitos sostenibles, apropiación de la comunidad sobre su territorio y capacidad de replicación del proyecto.

H. Cobertura y contexto físico o espacial

El proyecto abarca todo el tramo del río que atraviesa la comunidad, incluyendo sus márgenes y áreas de influencia directa. San Lucas Teacalco se caracteriza por su entorno semirrural, con ecosistemas acuáticos, vegetación riparia y áreas habitadas que interactúan directamente con el río. La cobertura espacial asegura que la intervención impacte tanto en la recuperación ambiental como en la experiencia social de la población, integrando aspectos ecológicos, culturales y educativo.

3. Régimen operacional

El proyecto funciona bajo un modelo autogestivo y participativo, con actividades programadas. Se realizan:

1.Jornadas de limpieza y saneamiento del río.

2.Talleres educativos sobre cuidado ambiental y reciclaje.

3.Monitoreo ambiental con medición de calidad del agua y evaluación de biodiversidad.

4.Evaluación continua mediante entrevistas, observación, rúbrica, retroalimentación e infografía.

5. Reuniones periódicas de coordinación comunitaria para dar seguimiento, ajustes y planificación.

El régimen operacional incluye flexibilidad para adaptarse a imprevistos, como cambios climáticos o disponibilidad de participantes, garantizando la continuidad y sostenibilidad de la intervención.

4. Instrumentos, métodos, técnicas y modalidades

1.Instrumentos: entrevistas semiestructuradas, observación participante, rúbrica de evaluación, retroalimentación comunitaria, infografía.

2.Métodos: enfoque naturalista para comprensión integral del sistema social y ecológico, complementado con medición cuantitativa.

3.Técnicas: registro de datos, fotografías, análisis de calidad del agua, monitoreo de biodiversidad.

4.Modalidades: presencial en campo, talleres educativos, jornadas de limpieza y seguimiento virtual mediante comunicación comunitaria.

5. Cronología

El proyecto “Nuestro río y localidad limpia” se desarrolla en un mes, estructurado en semanas para concentrar todas las actividades de manera eficiente y efectiva.

Semana 1: Diagnóstico inicial del río y sus márgenes, incluyendo evaluación de residuos, calidad del agua y estado de flora y fauna. Paralelamente, se sensibiliza a la comunidad para fomentar la participación activa desde el inicio.

Semana 2: Jornadas intensivas de limpieza y saneamiento del río, combinadas con talleres educativos sobre manejo de residuos, reciclaje y cuidado ambiental. Se realiza monitoreo ambiental mediante mediciones rápidas y observación directa.

Semana 3: Continuación de actividades de limpieza y educación ambiental. Se recopila información mediante entrevistas, observación y registro de indicadores cuantitativos y cualitativos, para evaluar los avances de manera preliminar.

Semana 4: Evaluación integral del proyecto y retroalimentación comunitaria. Se analizan resultados, se identifican áreas de mejora y se planifican acciones para la sostenibilidad de los logros alcanzados.

6. Los recursos y costos de ejecución

Recursos humanos: voluntarios, líderes comunitarios, especialistas ambientales.

Recursos materiales: guantes, bolsas, herramientas de limpieza, kits de monitoreo de agua, material educativo.

Recursos financieros: donaciones de empresas locales, apoyo municipal y contribución comunitaria autogestiva.

Costos aproximados:

Materiales de limpieza: $3,000 MXN

Material educativo: $2,000 MXN

Kits de análisis: $3,000 MXN

Logística de talleres: $2,500 MXN

Total: $10,500 MXN, con apoyo voluntario que reduce costos laborales.

7. Cómo administrar el proyecto

La administración se realiza mediante comités comunitarios con funciones específicas: coordinación general, logística, monitoreo y evaluación. La comunicación se realiza presencial y digitalmente, garantizando flexibilidad y seguimiento constante. La participación activa y democrática asegura que todos los actores tengan voz y responsabilidad en la toma de decisiones.

8. Indicadores de evaluación de un proyecto

1. Nivel de participación ciudadana.

2. Cambio en la conciencia ambiental.

3. Calidad del agua.

4. Limpieza del entorno.

5. Estado de flora y fauna.

6. Compromiso comunitario.

7. Salud pública.

8. Participación de empresas y aliados.

9. Transformación social y educativa.

10. Evaluación integral del impacto.

Estos indicadores permiten valorar de manera integral la transformación ambiental, social y educativa, asegurando que los objetivos del proyecto se cumplan de manera efectiva y sostenible.

Connotar el proyecto de evaluación final es crucial porque permite articular claramente los objetivos, enfoques y resultados esperados, asegurando una comprensión efectiva y alineación entre todos los involucrados.

Lista de cotejo

Inicio y término del proyecto de sustentabilidad

Como vimos anteriormente, el proyecto “Nuestro río y localidad limpia” surgió como una respuesta integral y estratégica ante la problemática ambiental que afectaba a la comunidad de San Lucas Teacalco, Hidalgo. En la fase inicial, se identificó que el río y los espacios adyacentes presentaban altos niveles de contaminación debido a la acumulación de residuos sólidos, desechos domésticos y orgánicos, los cuales comprometían la biodiversidad, la calidad del agua y la salud de los habitantes. La necesidad de intervenir de manera urgente fue reconocida tanto por la comunidad como por autoridades locales, lo que permitió establecer un diagnóstico claro y fundamentado para la planeación del proyecto.

El inicio del proyecto se caracterizó por la definición de objetivos específicos, la delimitación de roles y responsabilidades, y la identificación de los recursos necesarios, tanto humanos como materiales y logísticos. Se estructuró un plan metodológico basado en actividades concretas que incluían jornadas de limpieza, talleres de educación ambiental, campañas de concientización, separación y reciclaje de residuos, así como estrategias de seguimiento y evaluación continua. Estas acciones se diseñaron para generar cambios sostenibles y duraderos en el entorno natural y social de la comunidad.

Durante la ejecución, la participación de la comunidad fue un factor determinante para el éxito del proyecto. La coordinación entre niños, jóvenes y adultos permitió no solo la remoción efectiva de residuos, sino también la internalización de hábitos y prácticas ambientales responsables. La implementación de observación participante, entrevistas semiestructuradas, rúbricas de evaluación, retroalimentación e infografía   facilitó la identificación de avances y áreas de mejora, asegurando un proceso adaptativo y flexible, capaz de responder a nuevas necesidades emergentes. En este sentido, me gustaría destacar lo siguiente: “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un habito” (Aristóteles, sf, p.15), lo que refleja cómo la constancia en las acciones de la comunidad consolida hábitos responsables y cambios duraderos en su cultura ambiental.

Ahora bien, al concluir el proyecto, se observaron transformaciones significativas: el río recuperó su funcionalidad y estética, los espacios comunitarios adyacentes se limpiaron y se reorganizaron, y los habitantes mostraron una conciencia ambiental fortalecida. La culminación del proyecto no solo reflejó la consecución de los objetivos iniciales, sino también la consolidación de capacidades comunitarias para mantener y mejorar el entorno de manera autónoma y sostenible, evidenciando que una planificación estratégica y participativa puede generar impactos duraderos y tangibles en la realidad local.

Mejoras en el entorno social de los involucrados

El impacto social del proyecto fue profundo y transformador. La participación comunitaria activa permitió que los habitantes desarrollaran un sentido de pertenencia y responsabilidad colectiva hacia el cuidado del medio ambiente. Antes de la intervención, la comunidad presentaba un bajo nivel de organización y conciencia ambiental, con hábitos poco sostenibles que generaban conflictos y problemas sanitarios. Gracias al proyecto, los vecinos no solo participaron en la limpieza y recuperación de espacios, sino que también comenzaron a organizarse para mantener los resultados obtenidos, demostrando un fortalecimiento significativo del tejido social.

No obstante, me gustaría rescatar lo siguiente: “lo social de la participación implica el entorno asociativo inmediato de la persona que participa para defender sus intereses, satisfacer necesidades, mejorar sus condiciones de vida o cualquier otro objetivo que se conciba como común” (Espinoza, M, 2022, p.1). Esto demuestra que la participación no solo genera acciones concretas, sino que también fortalece la cooperación, los vínculos sociales y la solidaridad comunitaria.

Además, la inclusión de niños y jóvenes en talleres, dinámicas de concientización y actividades prácticas fomentó habilidades de liderazgo, comunicación efectiva y trabajo colaborativo. Los estudiantes participaron activamente en la planificación y ejecución de tareas, lo que generó un aprendizaje vivencial y una conexión directa con la importancia del cuidado ambiental. Estas experiencias también fortalecieron la transmisión de valores ecológicos a otras familias, promoviendo un efecto multiplicador en la conciencia y cultura ambiental de la comunidad.

Se observaron mejoras sustanciales en la convivencia vecinal: los residentes comenzaron a coordinarse en la organización de brigadas de limpieza, a compartir recursos y a establecer acuerdos colectivos para el manejo de residuos y el mantenimiento de espacios públicos. La socialización de los avances mediante informes comunitarios y la presentación de infografías detalladas permitió a los participantes visualizar los impactos de sus acciones, reforzando el sentido de logro y la motivación para continuar con prácticas sostenibles. Este cambio en la dinámica social constituye un legado que trasciende la duración del proyecto, fortaleciendo la cohesión comunitaria y la capacidad de respuesta frente a futuras problemáticas ambientales. 

Creación de empleos y otros beneficios en el entorno

Aunque la generación directa de empleo no fue el objetivo principal del proyecto, los resultados contribuyeron a generar beneficios económicos y oportunidades indirectas. La clasificación de residuos reciclables (como botellas) y la implementación de prácticas de economía circular permitió que algunos vecinos obtuvieran ingresos adicionales, incentivando la adopción de hábitos sostenibles que impactan positivamente tanto en la economía local como en la preservación del medio ambiente.

Además, la recuperación de espacios públicos y del río generó condiciones favorables para la realización de actividades recreativas, educativas y culturales, incrementando el valor social del entorno y sentando las bases para posibles proyectos turísticos comunitarios. La participación en la gestión ambiental también permitió que los habitantes desarrollaran capacidades técnicas, organizativas y de liderazgo que podrían aplicarse en futuras iniciativas productivas y de desarrollo local, promoviendo así un impacto socioeconómico duradero.

Los beneficios indirectos incluyen la mejora de la salud pública al reducir focos de infección, la valorización de la estética urbana y la consolidación de un entorno más agradable y seguro para el desarrollo cotidiano de la comunidad. Este conjunto de mejoras demuestra que un proyecto ambiental bien ejecutado puede generar impactos multidimensionales, que combinan bienestar social, desarrollo económico y preservación ecológica.

Sugerencias y recomendaciones a autoridades

A partir de los resultados obtenidos, se plantean las siguientes sugerencias estratégicas para los distintos niveles de autoridad:

1.Autoridades educativas: Promover la educación ambiental integral en todos los niveles escolares, incorporando proyectos comunitarios prácticos que fortalezcan habilidades de liderazgo, trabajo en equipo y conciencia ecológica. Se recomienda capacitar a docentes para que puedan guiar, motivar y evaluar la participación de los estudiantes en iniciativas ambientales. Pues según Florián (2002):”la educación ambiental genera cambios en la calidad de vida, en la conducta personal y en las relaciones humanas, que lleven a la solidaridad y el cuido hacia todas las formas de vida y el planeta” (Citado por Martínez, N,2010, p.6). Esto resalta que la formación en valores ambientales no solo transforma el comportamiento individual, sino que también fortalece la cohesión social y promueve una cultura de respeto y cuidado del entorno, lo cual es fundamental para el éxito de proyectos comunitarios de sustentabilidad.

2.Instituciones y empresas: Fomentar programas de responsabilidad social corporativa que aporten recursos financieros, materiales y tecnológicos a proyectos de sustentabilidad locales. La colaboración público-privada puede fortalecer el impacto de las acciones comunitarias y garantizar su sostenibilidad a largo plazo.

3-Gobiernos municipales: Establecer programas permanentes de recolección y separación de residuos, saneamiento de cuerpos de agua y mantenimiento de espacios públicos. Además, se recomienda organizar brigadas comunitarias periódicas y generar incentivos que motiven la participación ciudadana constante.

4.Gobierno estatal: Asignar presupuestos específicos para la restauración ambiental comunitaria, implementar programas de capacitación y replicar proyectos exitosos en otras comunidades. La articulación entre municipios y el Estado puede garantizar una mayor cobertura e impacto de las políticas ambientales.

5.Gobierno federal y presidencia de la república: Impulsar políticas públicas integrales que respalden la sostenibilidad ambiental, garantizando financiamiento, asistencia técnica y coordinación interinstitucional. Se recomienda priorizar la participación comunitaria como eje central de estas políticas, fortaleciendo la corresponsabilidad entre ciudadanos y autoridades.

Expectativas como estudiante

Como estudiante que participó directamente en la evaluación del proyecto, considero fundamental que las autoridades y los distintos actores sociales reconozcan el valor de los proyectos de sustentabilidad comunitaria, y que brinden los recursos necesarios para su correcta implementación y continuidad. Creo que la educación ambiental debe fortalecerse como un eje estratégico en la formación de ciudadanos responsables y conscientes del impacto de sus acciones en el entorno.

Asimismo, espero que los resultados de este proyecto sirvan como base para la planificación de futuras políticas públicas, programas educativos y estrategias de desarrollo sostenible, asegurando que la participación comunitaria ocupe un lugar central en la toma de decisiones. Integrar estos aprendizajes permitirá que las comunidades desarrollen autonomía, capacidad de gestión y resiliencia frente a problemáticas ambientales futuras, fomentando una ciudadanía activa y comprometida con la preservación de su entorno.

Decisiones que podrían tomar las autoridades

A partir de la evaluación y los hallazgos, las autoridades pueden considerar las siguientes decisiones estratégicas:

1.Replicar la experiencia de San Lucas Teacalco en otras comunidades con problemáticas ambientales similares, adaptando las estrategias a los contextos locales específicos.

2.Establecer programas permanentes de apoyo técnico, financiero y logístico a proyectos comunitarios, garantizando su continuidad y eficacia.

3.Fortalecer la articulación entre ciudadanía, instituciones educativas, gobiernos locales y empresas para desarrollar políticas ambientales integrales y participativas.

4.Implementar legislación más estricta en materia de residuos sólidos, saneamiento de cuerpos de agua y preservación de ecosistemas.

5.Diseñar sistemas de monitoreo y evaluación continuos que permitan medir impactos, generar aprendizajes y ajustar estrategias según necesidades emergentes.

Cierre de la actividad

El proyecto “Nuestro río y localidad limpia” constituye un ejemplo paradigmático de cómo la planificación estratégica, la participación comunitaria y la evaluación sistemática pueden generar transformaciones profundas y duraderas en la realidad local. La intervención no solo mejoró la calidad ambiental y sanitaria, sino que también fortaleció la cohesión social, fomentó hábitos sostenibles y abrió oportunidades económicas indirectas para la población.

La verdadera transformación surge cuando la comunidad se apropia de su entorno, reconoce su valor y actúa de manera conjunta para preservarlo; cada acción consciente se convierte en un paso hacia un futuro donde la armonía entre las personas y la naturaleza se traduzca en bienestar colectivo y sostenibilidad permanente.

ACTIVIDAD 2. PROPUESTA DE USO DE LOS RESULTADOS.

(Conclusiones y sugerencias)

El proyecto “Nuestro río y localidad limpia” deja abierta una serie de horizontes de acción que deben aprovecharse para fortalecer lo ya alcanzado y encaminar a la comunidad hacia una cultura ambiental más sólida. Los resultados obtenidos no deben permanecer como un registro estático, sino transformarse en insumos vivos que orienten nuevas decisiones, iniciativas y formas de organización comunitaria.

Una de las primeras sugerencias es consolidar estructuras permanentes de participación ciudadana que actúen como guardianes del entorno. Consejos comunitarios, comités de vigilancia ambiental o brigadas intergeneracionales pueden dar continuidad a las acciones emprendidas, evitando que la experiencia se limite a un esfuerzo pasajero. El cuidado del río y de los espacios comunes necesita ser asumido como una responsabilidad constante y compartida, capaz de proyectarse en el tiempo.

Otra sugerencia de gran relevancia es incorporar los aprendizajes del proyecto en la dimensión educativa formal y no formal. Las escuelas deben integrar esta experiencia como eje transversal en sus planes de estudio, vinculando ciencia, ética y ciudadanía. Asimismo, talleres comunitarios y actividades culturales pueden reforzar el sentido de pertenencia y el compromiso con el ambiente, asegurando que la memoria de lo vivido no se desvanezca, sino que se multiplique como ejemplo formador.

También es pertinente la sugerencia de articular esfuerzos con actores externos, tales como instituciones académicas, autoridades municipales y organizaciones sociales. Esta alianza estratégica permitiría gestionar recursos, realizar investigaciones más profundas y establecer programas de monitoreo ambiental que otorguen mayor rigor científico y legitimidad a las acciones comunitarias. La apertura al diálogo con otros sectores enriquece la perspectiva local y amplía el impacto de los logros alcanzados.

Finalmente, se propone como sugerencia la instauración de procesos periódicos de evaluación y seguimiento. Estos mecanismos no solo registrarían la evolución de las prácticas ambientales en la comunidad, sino que también facilitarían la identificación de áreas de mejora, la innovación de estrategias y la consolidación de buenas prácticas. De este modo, los resultados del proyecto se transformarían en un instrumento dinámico que guía la acción, retroalimenta el aprendizaje colectivo y potencia la cohesión social.

En definitiva, el uso de los resultados no debe concebirse como un cierre, sino como el punto de partida para un nuevo ciclo de compromisos y responsabilidades compartidas. Se trata de sembrar la convicción de que la sustentabilidad no es un acto aislado, sino una forma de vida que se construye día a día en comunidad. Pues sin duda alguna: “defender el medio ambiente con rabia es contraproducente” (Goodall, 2024, p. 23), subrayando que cada acción en el río repercute en el equilibrio general del ecosistema y en la vida cotidiana de quienes dependen de él.

-Quien protege el rio protege la esencia de la vida, preserva su cauce y siembra esperanza para quienes vendrán. Como dijo Da Vinci (sf):” el agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza” (Citado por Balderrama, D,2019, p.1). Lo que reafirma su papel vital en la naturaleza y la importancia de preservarla.

ACTIVIDAD 3. DIVULGACIÓN DEL PROYECTO DE SUSTENTABILIDAD AMBIENTAL.

La divulgación del proyecto de evaluación “Nuestro río y localidad limpia” representa un paso fundamental para garantizar que los esfuerzos, aprendizajes y resultados obtenidos no queden limitados al ámbito interno de la comunidad, sino que se proyecten hacia otros espacios y actores que puedan beneficiarse de esta experiencia. Compartir los hallazgos y avances de manera estratégica y planificada permite consolidar la cultura ambiental, fortalecer la participación ciudadana y generar un efecto multiplicador en otras comunidades con problemáticas similares.

Desde mi perspectiva como estudiante participante en la evaluación, he observado que la visibilidad de los procesos de cambio y transformación no solo legitima el trabajo realizado, sino que también incentiva a la comunidad a mantener y mejorar las acciones emprendidas. Por ello, la divulgación debe ser multiformato, inclusiva y dinámica, abarcando canales presenciales, impresos y digitales, con el fin de alcanzar distintos públicos y maximizar el impacto social, educativo y ambiental.

1. Talleres y foros comunitarios

Una de las primeras estrategias implementadas consistió en la organización de talleres y foros comunitarios, donde se presentaron los resultados de manera participativa. En estos espacios, los habitantes pudieron:

-Visualizar el impacto real de sus acciones en la limpieza del río, la recuperación de flora y fauna, y la mejora de los espacios comunitarios.

-Reflexionar sobre la importancia de la corresponsabilidad y los hábitos sostenibles adquiridos, compartiendo experiencias personales y aprendizajes durante la ejecución del proyecto.

-Proponer nuevas iniciativas, actividades o brigadas que aseguren la continuidad del trabajo realizado, fomentando la participación intergeneracional.

En estos talleres, destaqué especialmente la infografía comparativa que elaboré para mostrar el estado del río antes y después de la intervención. Esta representación visual permitió a los participantes observar de manera clara y concreta los cambios logrados, como la disminución de residuos, la recuperación de la vegetación ribereña y la mejora de la percepción comunitaria sobre su propio entorno. La infografía se convirtió en un recurso educativo y motivacional que reforzó la comprensión del impacto de las acciones colectivas.

2. Congresos, coloquios y diálogos académicos

Considero igualmente relevante compartir los resultados en congresos, coloquios y diálogos académicos, donde los hallazgos del proyecto puedan ser reconocidos y analizados por investigadores, autoridades y estudiantes de otras regiones. En estos escenarios, pude:

-Exponer la metodología empleada, incluyendo entrevistas semiestructuradas, observación participante, rúbricas de evaluación, retroalimentación comunitaria y la infografía comparativa del río, mostrando con evidencia visual los cambios ambientales y sociales.

-Reflexionar sobre la pertinencia de la participación ciudadana en la generación de cambios sostenibles y cómo esta experiencia puede replicarse en otros contextos.

-Establecer redes de colaboración con otros proyectos y comunidades, fomentando la articulación entre la academia, las instituciones gubernamentales y la sociedad civil.

3. Publicaciones escritas y material impreso

La creación de material impreso ha sido otra estrategia clave para la divulgación:

-Elaboré folletos informativos que resumen los objetivos, acciones y resultados del proyecto, incluyendo la infografía comparativa para facilitar la comprensión de los cambios logrados en el río y su entorno.

-Diseñé cartulinas y murales colocados en lugares estratégicos de la comunidad, destacando logros, estadísticas y buenas prácticas ambientales.

-Estoy trabajando en la redacción de artículos y boletines que puedan publicarse en revistas especializadas o de divulgación ambiental, asegurando que la experiencia quede registrada y accesible para futuras referencias.

Estas acciones permiten que la información sea comprensible para distintos públicos y refuerzan la conciencia ambiental colectiva, haciendo tangible el impacto de la participación comunitaria.

4. Uso de redes sociales

Cabe recalcar que: “las redes sociales han marcado un hito en materia de difusión masiva, debido a su alcance, características e impacto en la sociedad actual” (Herrera, H,2012, p.2). Esta afirmación subraya la importancia de aprovechar estas plataformas como herramientas estratégicas para difundir información relevante y generar conciencia sobre temas ambientales.

Reconociendo esta relevancia, he utilizado redes sociales como Instagram, Facebook, WhatsApp y TikTok para compartir los avances y resultados del proyecto:

-Instagram y Facebook: Publicaciones con fotografías del antes y después del río, infografías educativas y testimonios de participantes, fomentando la sensibilización y el sentido de pertenencia. Comparto sus direcciones:

https://www.facebook.com/share/p/1BCWCu6Cui/

https://www.instagram.com/p/DNlf_3ouWtz/?igsh=MTIwbzQyaWtzdzA1Ng==

-WhatsApp: Grupos de difusión comunitaria donde se compartieron convocatorias, resultados inmediatos y recomendaciones para mantener los espacios limpios, así como estados compartiendo los resultados.

-TikTok: Videos cortos mostrando los avances del rio. Comparto la dirección:  https://vt.tiktok.com/ZSAFc5qvH/

La infografía comparativa también se difundió en estas plataformas, permitiendo que un público más amplio, incluso fuera de la comunidad, comprendiera los resultados tangibles de la intervención.

Puedo connotar que elegí estos medios ya que: “las redes sociales han generado una revolución, tanto en la comunicación e interacción como en el acceso a la información” (Sánchez, M,2021, p.6). Lo cual demuestra su poder para inspirar cambios colectivos y promover la acción ambiental desde lo local hasta global.

5. Estrategias complementarias y creativas

Además de los formatos anteriores, considero importante implementar estrategias complementarias para reforzar la divulgación:

-Visitas guiadas a los espacios intervenidos, mostrando de manera práctica los logros alcanzados y fomentando la inspiración en otras comunidades.

-Documentación audiovisual que recoja la historia del proyecto, entrevistas y testimonios, creando un registro permanente de la experiencia.

-Infografías interactivas y mapas visuales que destaquen los cambios en el entorno natural y social, incluyendo la comparativa del río antes y después de la intervención, facilitando la comprensión y la motivación para la acción.

Estas acciones permiten que los resultados no solo se conozcan, sino que se sientan y vivan, generando un impacto emocional y motivacional en quienes los reciben.

Consideraciones finales

Divulgar los resultados del proyecto “Nuestro río y localidad limpia” ha sido una experiencia enriquecedora que demuestra que la transformación social y ambiental se construye colectivamente y se fortalece a través de la comunicación y la visibilidad de los logros. La combinación de talleres, publicaciones, redes sociales y actividades participativas ha permitido que la comunidad se apropie de los resultados, se fortalezca el tejido social y se consolide la conciencia ambiental.

La infografía comparativa del río ha sido un recurso esencial, pues evidencia de manera concreta los cambios logrados y sirve como un elemento educativo y motivacional tanto para la comunidad como para otros actores externos.

Cada acción de divulgación busca que los logros obtenidos no queden aislados, sino que sirvan como inspiración, aprendizaje y guía para otras comunidades, consolidando así la idea de que la sustentabilidad es un compromiso permanente.

En síntesis, la evaluación y seguimiento del proyecto “Nuestro río y localidad limpia” evidencia cómo una intervención planificada y participativa puede generar impactos ambientales, sociales y educativos significativos. El análisis de los resultados, junto con la propuesta de uso y la divulgación de los logros, permite comprender que la sustentabilidad no es un objetivo aislado, sino un proceso continuo que requiere la cooperación activa de la comunidad, el acompañamiento institucional y la integración de aprendizajes en la educación y la vida cotidiana. Así, este trabajo demuestra que el seguimiento sistemático de proyectos de intervención no solo garantiza la efectividad de las acciones, sino que también fomenta hábitos responsables, fortalece el tejido social y sienta las bases para la replicabilidad de buenas prácticas en otras comunidades.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Aristóteles. (s, f). Ética o Nicómaco. Editorial Gredos.

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