DAMOS A CONOCER LA PROPUESTA DE INNOVACIÓN

INTRODUCCIÓN

En la travesía del Módulo 12 “La acción educativa como praxis innovadora” se profundizó en la importancia de comprender la innovación como un proceso reflexivo y contextualizado, que se construye a partir del análisis de las necesidades reales del aula. A lo largo de este módulo se reconoció que innovar implica observar, interpretar y replantear la práctica docente desde una mirada crítica y creativa, con el propósito de generar experiencias educativas más significativas para los niños. Desde esta perspectiva, la propuesta que se presenta se sustenta en los aprendizajes obtenidos durante el módulo y se orienta a atender problemáticas concretas identificadas en el entorno escolar, dando paso a una intervención coherente y fundamentada.

En este marco, la educación preescolar ha impulsado la elaboración de propuestas innovadoras que buscan mejorar la calidad del aprendizaje mediante estrategias pedagógicas que fomenten la atención, la motivación y el desarrollo integral de los niños. Estas propuestas se orientan a transformar el aula en un espacio dinámico, lúdico y afectivo, donde cada niño pueda aprender desde su curiosidad y vivencias.

La presente actividad aborda el problema de la falta de atención e interés en los niños durante las actividades escolares, lo cual impacta negativamente en su aprendizaje y desarrollo socioemocional. Para enfrentar esta situación, se sustenta en un marco teórico que destaca la importancia del juego, la interacción social, la emoción y la autonomía en el aprendizaje significativo, tomando como referencia a Piaget 1970, Vygotsky 1979, Gardner 1993, Freire 1997, Montessori 1995 y Mora  2013. Como ejemplo de una práctica innovadora, se integró una dinámica breve donde los niños eligieron tarjetas con emociones y las relacionaron con colores, lo que ayudó a captar su atención y favorecer la expresión emocional. Con base en estas ideas, se plantea una estrategia educativa que utiliza actividades lúdicas adaptadas a las diferentes edades, con el propósito de fortalecer la concentración, el interés y la participación activa, así como el reconocimiento de números, colores y emociones. Las actividades diseñadas incluyen juegos de conteo, ruleta numérica, exploración de colores y dinámicas para expresar emociones, apoyadas por materiales manipulativos, espacios adecuados y la mediación atenta del docente. La evaluación se concibe como un proceso integral y flexible, que combina la observación directa, el uso de una rúbrica cualitativa y la autoevaluación, además de involucrar a las familias para fortalecer el acompañamiento. Esta propuesta busca transformar el ambiente educativo en un espacio activo, alegre y significativo. Cabe mencionar que estas actividades ya fueron ejecutadas en el aula, y posteriormente se presentarán también las evidencias y los resultados obtenidos durante su implementación.

DESARROLLO

El problema a solucionar

En el contexto actual de la educación preescolar, se ha detectado una problemática creciente relacionada con la falta de atención e interés de los niños durante el desarrollo de las actividades escolares dentro del aula. Esta situación, aunque común dada la naturaleza de los pequeños, representa un desafío significativo para los docentes y para la calidad del aprendizaje que se pretende fomentar en esta etapa crucial del desarrollo humano.

La atención en la infancia temprana no solo es un requisito para la adquisición de conocimientos, sino que también constituye un pilar fundamental para el desarrollo de habilidades cognitivas, sociales y emocionales. Cuando los niños presentan dificultades para mantener la concentración o muestran desinterés, se compromete no solo el aprendizaje específico de un área, sino también su capacidad para interactuar de manera efectiva con sus compañeros y con el entorno educativo.

Esto puede desencadenar un círculo vicioso donde la frustración, la falta de motivación y la baja autoestima se profundizan, afectando su desempeño y bienestar general.

Observaciones personales en el contexto escolar

Durante mis prácticas en el jardín de niños Tezcatlipotla, en la comunidad de San Lucas Teacalco, Hidalgo, observé que varios niños manifestaban una clara desconexión con las actividades pedagógicas propuestas, especialmente aquellas que implicaban:

-El reconocimiento y conteo de números.

-La identificación de colores.

-La expresión de emociones.

Esta falta de interés se reflejaba en conductas como mirar alrededor, jugar con objetos ajenos a la actividad o abandonar la tarea antes de concluirla. Además, algunos niños mostraban resistencia a participar en dinámicas grupales, lo cual afectaba la cohesión del grupo y el desarrollo de habilidades sociales propias de su edad.

Causas posibles de la falta de atención

Para comprender esta problemática, es necesario considerar que puede originarse por múltiples factores, entre ellos:

1. Factores pedagógicos

-Actividades poco adecuadas a las características y necesidades de los niños.

-Escaso uso de recursos motivadores o didácticos.

-Metodologías tradicionales que resultan monótonas o repetitivas.

-Poca integración del juego, la exploración o la emoción en la enseñanza.

2. Factores personales y socioemocionales

-Falta de apoyo familiar.

-Problemas de salud.

-Baja motivación.

-Dificultades para gestionar emociones.

3. Factores contextuales

-Condiciones socioeconómicas adversas.

-Limitado acceso a materiales o recursos educativos estimulantes.

Importancia de atender la problemática

La etapa preescolar es una de las más importantes para el desarrollo integral de los niños. Es aquí donde se sientan las bases para aprendizajes posteriores y se establecen patrones de conducta y actitudes hacia la escuela que pueden perdurar toda la vida.

Por ello, la falta de atención y motivación puede tener repercusiones a largo plazo en el desarrollo académico y personal, además de influir negativamente en la autoestima, las relaciones sociales y la adquisición de hábitos de estudio.

Necesidad de estrategias innovadoras

En este sentido, implementar estrategias pedagógicas innovadoras se vuelve indispensable, para favorecer cambios en el contexto que se va desarrollar. Dichas estrategias deben:

-Responder a las necesidades reales de los niños.

-Ser flexibles y adaptarse a sus ritmos y estilos de aprendizaje.

-Promover un ambiente lúdico, afectivo y motivador.

-Integrar el juego, la creatividad, la imaginación ,la invención y la expresión emocional.

Solo así será posible fomentar una atención sostenida y un interés genuino por el aprendizaje.

Propósito final

El problema que se busca solucionar es la falta de atención y motivación durante las actividades escolares en el nivel preescolar, con el fin de promover un aprendizaje significativo, activo y participativo que favorezca el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños.

Atender esta problemática implica diseñar y aplicar estrategias pedagógicas con elementos lúdicos y didácticos innovadores, diferenciando actividades según las características de los grupos y fortaleciendo la participación activa y sensible del docente.

Impacto esperado

Resolver esta problemática impactará positivamente en:

-El desempeño académico.

-La autoestima.

-La convivencia escolar.

-El desarrollo de actitudes positivas hacia la escuela.

En esencia, se busca transformar la experiencia educativa en un proceso de alegría, descubrimiento y sentido, donde cada niño construya conocimientos desde su curiosidad y vivencias, sentando las bases para una educación integral y humanista.

Marco teórico

El aprendizaje en la educación preescolar se construye principalmente a partir de la interacción, la exploración y la experiencia directa. Diversos teóricos han señalado la importancia de considerar al niño como un sujeto activo en su proceso de aprendizaje, capaz de construir conocimiento a través del juego, la emoción y la curiosidad. En este sentido, Jean Piaget 1970, uno de los pilares de la psicología del desarrollo, afirmó que “el principal objetivo de la educación es crear personas capaces de hacer cosas nuevas, y no simplemente repetir lo que otras generaciones hicieron” (Piaget, 1970, p. 45). Esta idea sustenta la necesidad de diseñar estrategias pedagógicas innovadoras que promuevan la creatividad, la autonomía y la participación activa del niño, permitiéndole desarrollar su pensamiento lógico y simbólico a través de experiencias significativas.

Por su parte, Lev Vygotsky 1979, destacó el papel fundamental del entorno social y la mediación del adulto en el aprendizaje infantil. Según el autor, “todo aprendizaje en la infancia aparece primero a nivel social y después a nivel individual” (Vygotsky, 1979, p. 86). Esta afirmación resalta la importancia de la interacción con los compañeros y el docente como mediador del conocimiento. En el contexto del aula preescolar, esto implica que las actividades deben fomentar la cooperación, la colaboración,  el diálogo y el trabajo en grupo, de modo que los niños aprendan unos de otros, desarrollando tanto habilidades cognitivas como sociales y emocionales.

Asimismo, la teoría de Howard Gardner 1993, sobre "Las inteligencias múltiples" aporta un enfoque más amplio y flexible para comprender las diversas formas en que los niños aprenden. Gardner 1993, señala que “la inteligencia no es una sola entidad, sino un conjunto de potenciales que permiten resolver problemas y crear productos valiosos en uno o más contextos culturales” (Gardner, 1993, p. 27). Desde esta perspectiva, resulta esencial diseñar experiencias de aprendizaje que contemplen diferentes tipos de inteligencia como la lógico-matemática, la visual-espacial, la corporal-kinestésica y la interpersonal, de modo que cada niño pueda desplegar sus habilidades y talentos de manera integral.

Paulo Freire 1997, en su enfoque humanista y liberador de la educación, subraya el valor del diálogo y de la participación activa del educando en su proceso de aprendizaje. Freire 1997 plantea que “enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción” (Freire, 1997, p. 24). Este principio coincide plenamente con la intención de esta propuesta, que busca fomentar aprendizajes significativos mediante el juego, la emoción y la experimentación, promoviendo que los niños sean protagonistas de su propio desarrollo.

Por otro lado, María Montessori 1995, pionera en la educación infantil, sostuvo que “la educación del niño debe basarse en la libertad, la independencia y la observación” (Montessori, 1965, p. 32). Desde esta perspectiva, el papel del docente no es imponer contenidos, sino preparar un ambiente adecuado que estimule la curiosidad y la autonomía del niño. En consonancia con ello, las actividades propuestas en esta estrategia integran materiales manipulativos, dinámicas libres y espacios de exploración que permiten al niño aprender a su propio ritmo y de acuerdo con sus intereses.

Finalmente, "La neuroeducación" contemporánea también respalda la importancia de la emoción en el proceso de aprendizaje. Como señala Francisco Mora 2013, “solo se puede aprender aquello que se ama” (Mora, 2013, p. 58), enfatizando que el interés y la motivación son condiciones indispensables para que el cerebro retenga información de manera significativa. Esto confirma que las estrategias basadas en el juego, la sorpresa y la afectividad son especialmente eficaces en la educación preescolar, pues activan la curiosidad y fortalecen los lazos emocionales entre docente y alumnos.

En síntesis, el marco teórico que sustenta esta propuesta se apoya en una visión integral del aprendizaje infantil, donde el juego, la emoción, la interacción social y la exploración son ejes fundamentales para el desarrollo cognitivo, emocional y social. Autores como Jean Piaget 1970, Lev Vygotsky 1979, Howard Gardner 1993, Pauló Freire 1997, María Montessori 1965 y Francisco Mora 2013 coinciden en que el niño aprende cuando se siente motivado, escuchado y libre para participar activamente en su entorno. Por ello, esta estrategia busca ofrecer un espacio educativo donde cada experiencia despierte la curiosidad, estimule la atención y fomente el placer por aprender desde la vivencia y el descubrimiento.

La estrategia con sus propósitos

Para atender la problemática de falta de atención y motivación en los niños del nivel preescolar, se propone una estrategia educativa basada en actividades lúdicas, que promuevan el aprendizaje activo y significativo. Esta estrategia se fundamenta en la premisa de que los niños aprenden mejor cuando participan de manera directa y disfrutan el proceso, integrando el juego, la exploración y la expresión emocional como elementos clave del aprendizaje.

El diseño de esta propuesta contempla la diversidad de edades y capacidades dentro del grupo, adaptando las actividades a las características específicas de los niños más pequeños y de los mayores, con el fin de respetar sus ritmos de desarrollo y favorecer un avance progresivo y equilibrado. Se busca que cada niño pueda experimentar el aprendizaje desde su propio nivel, fomentando así la inclusión y la confianza en sus propias habilidades.

El propósito principal de la estrategia es fortalecer la concentración y el interés de los niños durante las actividades escolares, promoviendo una participación activa que facilite la construcción de conocimientos relacionados con números, colores y emociones. A través de esta propuesta, se pretende no sólo mejorar el desempeño cognitivo, sino también impulsar habilidades sociales y emocionales que contribuyan a una formación integral.

Entre los objetivos específicos destacan, incentivar la atención sostenida mediante actividades dinámicas y variadas que mantengan el interés de los niños, favorecer la interacción y cooperación entre compañeros para desarrollar habilidades sociales, estimular el reconocimiento numérico y la identificación de colores a través de ejercicios concretos y manipulativos, y fomentar la comprensión y expresión de emociones para mejorar la autorregulación y la empatía.

Esta estrategia se justifica en la necesidad de innovar las prácticas pedagógicas tradicionales, ofreciendo experiencias educativas que respondan a las necesidades reales de los niños y que se aparten de la memorización o la repetición mecánica. Incorporar el juego como medio principal para el aprendizaje potencia la motivación y el disfrute, elementos fundamentales para que los niños se involucren y aprendan con sentido.

Además, la propuesta reconoce el rol activo y acompañante del docente y practicante , quien debe observar, escuchar y ajustar las actividades en función de las respuestas y necesidades del grupo. Así, la estrategia se inscribe en un enfoque pedagógico reflexivo y humanista, orientado a formar niños autónomos, críticos y emocionalmente competentes.

En síntesis, esta estrategia busca transformar el proceso educativo en un espacio donde el aprendizaje se viva con alegría y curiosidad, atendiendo a la diversidad y promoviendo un desarrollo integral a través de actividades significativas que integren aspectos cognitivos, sociales y afectivos.

Resumen breve de cómo se llevarán a cabo las actividades en la práctica

Las actividades se desarrollarán en espacios organizados por rincones, materiales manipulativos y dinámicas de movimiento que permitan a los niños explorar de manera libre y guiada. Cada sesión iniciará con una breve consigna clara y visual, seguida de un tiempo de experimentación donde los niños podrán interactuar con materiales como cartas de colores, tarjetas de números, emociones ilustradas y juegos de clasificación. Las actividades se alternarán entre momentos activos y momentos tranquilos para mantener la atención y favorecer la autorregulación.

Relato de cómo se facilitará la participación activa y el acompañamiento del docente

Durante las actividades, el docente y la practicante se desplazarán entre los pequeños grupos para observar, animar, resolver dudas y promover el diálogo. Su papel será acompañar sin dirigir en exceso, haciendo preguntas que despierten curiosidad como: “¿Qué pasaría si…?”, “¿De qué color crees que es este objeto?” o “¿Cómo te sentiste al completar esta actividad?”. También modelarán conductas positivas, mostrando cómo compartir materiales, esperar turnos o expresar emociones adecuadamente. Este acompañamiento cercano permitirá que cada niño participe de manera activa, se sienta seguro para experimentar y construya aprendizajes significativos desde el juego.

Actividades

Actividad 1: “Contamos y jugamos con objetos divertidos” (Para los más pequeños)

Inicio(10 minutos):

Para iniciar, cantaré una canción alegre y pegajosa sobre los números del 1 al 10, acompañada de movimientos con las manos para captar la atención y animar a los niños a participar. Después, mostraré una cartulina grande dividida en 10 bolsitas numeradas, explicando que cada bolsita debe llenarse con la cantidad correcta de objetos divertidos, como animalitos de juguete, figuras de cartón o botones coloridos.

Materiales sugeridos: animalitos de plástico pequeños, fichas grandes, tapas recicladas, botones de colores.

Desarrollo (30 minutos):

Invitaré a los niños uno por uno a seleccionar la bolsita que quieran y colocar en ella el número de objetos que corresponde al número indicado. Durante esta actividad, los animaré a contar en voz alta mientras colocan cada objeto, reforzando el conteo secuencial y el reconocimiento numérico. También haré preguntas para que reflexionen: “¿Cuántos objetos tienes ya? ¿Cuántos más necesitas para llegar a cinco?” Así mantendremos la atención y el pensamiento activo. Una vez que todos hayan participado, haré preguntas rápidas en voz alta señalando un número al azar y pediré que identifiquen la cantidad correcta, sin ver la cartulina.

Cierre (10 minutos):

Cerraremos la actividad cantando nuevamente la canción de los números, esta vez pidiéndoles que levanten con sus dedos la cantidad mencionada. Reforzaré positivamente su esfuerzo con palabras de aliento, destacando su atención y participación. Finalmente, reflexionaremos brevemente sobre lo aprendido y lo divertido que fue aprender jugando.

Este cierre es importante porque permite reforzar los aprendizajes del conteo a través del movimiento, consolidando la relación entre número y cantidad, además de fortalecer la seguridad y participación de los niños.


Actividad 2: “La ruleta de los números” (Para los niños más grandes)

Inicio (10 minutos):

Presentaré a los niños una ruleta casera numerada del 10 al 100 en múltiplos de diez, hecha con cartón y colores llamativos. Explicaré que vamos a jugar para aprender a reconocer números grandes de forma divertida, y que cada uno tendrá la oportunidad de girar la ruleta y realizar actividades relacionadas con el número que le toque.

Materiales sugeridos: ruleta artesanal de cartón, marcadores, cinta adhesiva, pizarrón o cartulina grande, palitos de madera o fichas.

Desarrollo (25 minutos):

Cada niño girará la ruleta y deberá anunciar en voz alta el número que salió. Luego, lo colocará en una línea numérica dibujada en el pizarrón para situarlo en orden. Después, usará palitos de madera o fichas para contar la cantidad indicada, reforzando la relación entre número y cantidad. Durante el juego, fomentaré la cooperación, pidiendo que los compañeros ayuden y apoyen en caso de duda, fortaleciendo la convivencia y el respeto por los turnos.

Cierre (10 minutos):

Al concluir, haremos una ronda rápida donde mencionaré varios números y los niños levantarán la mano solo si reconocen el número. Finalizaremos con una pequeña reflexión sobre lo importante que es aprender jugando y cómo trabajar en equipo nos ayuda a divertirnos y aprender mejor.

Este cierre es relevante porque permite evaluar de manera inmediata qué números reconocieron con mayor facilidad y cuáles necesitan reforzarse, además de fortalecer la atención auditiva y la respuesta rápida.

Actividad 3: “Explorando los colores del entorno”

Inicio (10 minutos):

Comenzaremos con una charla colectiva donde preguntaré a los niños qué colores ven a su alrededor dentro del aula y en el patio. Promoveré la participación para activar sus conocimientos previos y captar su interés por descubrir más sobre los colores.

Materiales sugeridos: Tarjetas de colores, objetos reales del aula (lápices, bloques, hojas), hojas blancas, crayones, pinturas.

Desarrollo (30 minutos):

Entregaré a cada niño una tarjeta de color y les pediré que busquen un objeto real en el aula o patio que tenga ese mismo color. Luego, formaremos grupos según los colores para que compartan sus hallazgos y los clasifiquemos juntos, reconociendo tonos y matices. Realizaremos también secuencias de colores para ejercitar la memoria y la atención, como rojo-azul-rojo o verde-amarillo-verde.

Cierre (25 minutos):

Invitaré a los niños a pintar libremente un dibujo usando los colores aprendidos, fomentando la creatividad y la expresión personal. Reforzaré la importancia del respeto y la valoración de la diversidad, destacando cómo cada color es único y especial, igual que cada uno de ellos.

Este cierre ayuda a consolidar el aprendizaje mediante una experiencia artística que permite a los niños integrar emociones, colores y creatividad, fortaleciendo su expresión personal.

Actividad 4: “Reconociendo y expresando mis emociones”

Inicio(10 minutos):

Nos sentaremos en círculo para dialogar sobre cómo se sienten ese día. Mostraré tarjetas con caritas que representan emociones básicas como alegría, tristeza, enojo, miedo y sorpresa. Cada niño elegirá una tarjeta que represente cómo se siente y explicará por qué.

Materiales sugeridos: tarjetas de emociones impresas, espejitos pequeños, hojas de colores, palitos de madera.

Desarrollo(25 minutos):

Contaré el siguiente cuento hecho por mi y despertara su imaginación:

“El bosque de las emociones”

En un bosque muy especial, lleno de árboles altos y flores de todos los colores, vivían cuatro grandes amigos, Luna la conejita, Toby el osito, Rita la ardilla y Max el pajarito. Cada día jugaban juntos, exploraban el bosque y compartían muchas aventuras.

Un día, mientras jugaban cerca del río, Luna la conejita comenzó a sentirse triste. Había perdido su flor favorita, una margarita blanca que siempre llevaba en su oreja. Luna buscó por todos lados, pero no la encontraba. “Extraño mucho mi flor”, dijo con voz bajita, y sus ojitos se llenaron de lágrimas.

Toby el osito estaba pintando un dibujo en el suelo con piedritas de colores. Pero de repente, alguien pisó su dibujo sin darse cuenta, y Toby se sintió muy enojado. “¡No me gusta cuando destruyen lo que hago!” exclamó, frunciendo el ceño y apretando sus puños.

Mientras tanto, Rita la ardilla encontró una nuez gigante, mucho más grande que las que había visto antes. Se puso muy feliz y saltaba de rama en rama, mostrando su nuez a todos sus amigos. “¡Miren lo que encontré! ¡Es la nuez más grande del bosque!” gritaba alegremente, con una sonrisa enorme.

Por último, Max el pajarito escuchó un ruido extraño entre los árboles. Era un crujido fuerte que no sabía qué era, y eso le dio miedo. Se acurrucó cerca de sus amigos y les dijo: “Tengo un poco de miedo, no sé qué está pasando”. Sus alas temblaban un poquito, pero se sintió más tranquilo porque estaba acompañado.

Luna, Toby, Rita y Max aprendieron ese día que está bien sentir diferentes emociones como la tristeza, enojo, alegría y miedo. Cada emoción tiene un mensaje importante y nos ayuda a entendernos mejor. Además, cuando estamos con amigos que nos escuchan y apoyan, es más fácil sentirnos mejor.

Desde entonces, cada vez que uno de ellos sentía algo especial, lo compartían y juntos encontraban la forma de sentirse bien, porque en el bosque de las emociones, todos los sentimientos son bienvenidos.

Colorín, colorado este cuento se acabado.

Ahora bien, preguntaré a los niños qué emoción creen que siente cada personaje y por qué. Después, les pediré que expresen con gestos o movimientos cómo creen que se siente cada uno. Finalmente, les invitaré a compartir si alguna vez se han sentido igual que Luna, Toby, Rita o Max, fomentando la identificación y expresión emocional.

Cierre(20 minutos):

Cada niño elaborará una carita de papel con la emoción que más sintió ese día y la colocará en un mural titulado “Así me siento hoy”. Concluiré explicando que todas las emociones son válidas y que expresarlas nos ayuda a entendernos mejor y convivir con respeto y empatía.

Este cierre es importante porque permite que los niños visibilicen sus emociones y reconozcan la de sus compañeros, favoreciendo un clima de confianza, empatía y regulación emocional.

Cabe destacar que, la propuesta es totalmente viable dentro del contexto del jardín de niños, ya que las actividades son sencillas, innovadoras, accesibles y acordes a las características y necesidades reales del grupo.

Recursos para la implementación de la estrategia pedagógica

Para llevar a cabo las actividades diseñadas en esta propuesta educativa, es fundamental contar con una variedad de recursos que faciliten el aprendizaje, promuevan la participación activa y estimulen los sentidos de los niños. Estos recursos se seleccionan con base en criterios de accesibilidad, pertinencia pedagógica, sostenibilidad y capacidad para despertar el interés y la curiosidad en los pequeños. Además, se busca integrar materiales que permitan la manipulación directa, fomentando la exploración y la creatividad, así como aquellos que apoyen el desarrollo de habilidades cognitivas y socioemocionales.

A continuación, se describen detalladamente los recursos necesarios para cada una de las actividades y para el correcto desarrollo de la estrategia en general:

Materiales didácticos y manipulativos

1. Cartulinas y hojas de colores: Se utilizarán para elaborar tarjetas de colores, caritas emocionales, bolsitas numeradas y otros elementos visuales que faciliten la comprensión de los conceptos. La variedad de colores vivos ayuda a captar la atención y a diferenciar fácilmente las categorías de aprendizaje, como los números o las emociones.

2. Objetos pequeños y seguros para contar: Se emplearán figuras de plástico, botones, cuentas, animalitos de juguete, piedras lisas, entre otros, que los niños puedan manipular para realizar actividades de conteo. Estos materiales permiten la experimentación táctil y visual, favoreciendo la memoria y la coordinación motriz fina.

3. Ruleta numérica: Construida con cartón o material reciclable resistente, con divisiones claras y colores llamativos. Este recurso lúdico será central para la actividad de reconocimiento numérico de los niños mayores, facilitando la interacción dinámica y el aprendizaje mediante el juego.

4. Palitos, fichas o piedritas: Utilizados para la representación gráfica y concreta de cantidades asociadas a los números, favoreciendo la comprensión del valor numérico y el desarrollo de la motricidad fina.

5. Materiales para manualidades: Como papel, tijeras de seguridad, pegamento, crayones, colores y pintura, que los niños utilizarán para crear sus propias caritas emocionales y para la actividad de dibujo libre en la exploración de colores. Estas actividades manuales fortalecen la creatividad, la concentración y la coordinación ojo-mano.

Recursos audiovisuales y musicales

1. Canciones infantiles: Para acompañar las actividades, especialmente las relacionadas con el conteo y el reconocimiento numérico, se usarán canciones que sean fáciles de aprender, repetitivas y alegres, que promuevan la participación activa y el disfrute del aprendizaje.

2. Cuentos narrados y dramatizados: Además del cuento inventado para trabajar las emociones, se podrán utilizar recursos narrativos en audio o video que refuercen los temas abordados, favoreciendo la comprensión auditiva y la imaginación.

Recursos espaciales y organizativos

1. Espacio adecuado para el círculo de diálogo: Un área libre dentro del aula o en el patio donde los niños puedan sentarse cómodamente en círculo para dialogar, compartir emociones y participar en actividades grupales. Este espacio debe ser seguro y propiciar la interacción.

2. Tablero o pizarrón: Para colocar la línea numérica, exhibir las tarjetas de colores y números, y apoyar visualmente las explicaciones y actividades. El tablero debe estar a la altura adecuada para que los niños puedan interactuar con él.

3. Mural para emociones: Un espacio visible donde se colocarán las caritas de papel con las emociones de los niños, permitiendo que se visualice colectivamente el trabajo realizado y se refuerce la expresión emocional en grupo.

Recursos humanos

1. Docente facilitador: La figura del maestro es clave, no solo como guía del aprendizaje, sino como acompañante sensible que observa, escucha y adapta las actividades según las necesidades individuales y grupales, promoviendo un ambiente afectivo y de respeto.

2. Apoyo de auxiliares o padres: En caso de ser posible, contar con la colaboración de auxiliares, padres o voluntarios para apoyar en la organización, manejo de materiales y atención personalizada, enriqueciendo la dinámica y favoreciendo la atención individual.

Recursos complementarios

1. Materiales reciclables: Como cajas, cartones, tapas, que pueden ser reutilizados para construir materiales didácticos como la ruleta o contenedores para las actividades de conteo, promoviendo la conciencia ambiental y el aprovechamiento de recursos.

2. Material impreso de apoyo: Fichas, guías o imágenes relacionadas con los temas abordados que puedan ser consultadas por los niños o utilizados para reforzar el aprendizaje en diferentes momentos.

Estos recursos, combinados de manera adecuada y contextualizada, permiten crear un ambiente de aprendizaje estimulante, dinámico y afectivo, donde cada niño puede desarrollarse plenamente y construir conocimientos significativos. Además, facilitan la implementación de las estrategias pedagógicas planteadas, asegurando que las actividades sean accesibles, motivadoras y efectivas. 

Procedencia y gestión de los recursos

Para asegurar la viabilidad de la propuesta y garantizar que las actividades puedan implementarse sin dificultades, se establece un plan claro sobre la obtención y elaboración de los recursos. La mayoría de los materiales serán elaborados por mí misma, utilizando recursos económicos propios y materiales reciclables disponibles en el entorno, lo que permite reducir gastos y fomentar prácticas de sustentabilidad. En caso de requerir materiales adicionales, se considerará la posibilidad de recibir pequeñas donaciones voluntarias de elementos reciclados como cartón, tapas o cajas, siempre sin exigir aportaciones económicas a las familias ni a la comunidad escolar.

Este enfoque asegura que la estrategia pedagógica no genere ningún costo social, ya que no afecta negativamente a las personas ni implica gastos obligatorios. Por el contrario, promueve la participación colaborativa, el aprovechamiento responsable de los recursos y el compromiso comunitario con la educación de los niños. 

Formas de evaluación

La evaluación en el nivel preescolar debe concebirse como un proceso integral, continuo y formativo, que permita observar, analizar y comprender el desarrollo y el aprendizaje de los niños en todas sus dimensiones, cognitiva, emocional, social y motriz. Por ello, la forma de evaluación que se propone está orientada a valorar no solo los resultados académicos, sino también los procesos y actitudes que los niños despliegan durante las actividades, favoreciendo la retroalimentación constructiva y el acompañamiento cercano del docente.

Dado que el objetivo principal de la estrategia es fortalecer la atención, la motivación y el interés de los niños, la evaluación se enfocará en identificar cambios positivos en estos aspectos, así como en el dominio progresivo de habilidades básicas relacionadas con el reconocimiento numérico, la identificación de colores y la expresión emocional. Para ello, se utilizarán técnicas de observación participante y registros anecdóticos que permitan captar las reacciones espontáneas, la participación y el nivel de comprensión de cada niño.

La evaluación será flexible y adaptativa, tomando en cuenta las características individuales y el ritmo de cada alumno, con el fin de promover un aprendizaje inclusivo y respetuoso. Además, se considerará fundamental la participación de los propios niños en su proceso evaluativo, a través de actividades de autoexpresión y reflexión que favorezcan la toma de conciencia sobre sus aprendizajes y emociones.

Ejemplo

Instrumento de evaluación: Rúbrica de observación y valoración cualitativa

Para sistematizar la evaluación de las actividades y alcanzar un diagnóstico claro sobre los avances y necesidades de los niños, se propone el uso de una rúbrica de observación diseñada específicamente para las estrategias implementadas. Esta rúbrica permite registrar, de manera estructurada y detallada, diferentes indicadores relacionados con la atención, la participación, la comprensión y la expresión, clasificándolos en niveles que describen el desempeño de los alumnos.

Rubrica de evaluación


Indicadores

Nivel 1: Inicial

Nivel 2: En proceso

Nivel 3: Satisfactorio

Nivel 4: Excelente

Atención y concentración

Se distrae con facilidad, requiere constante apoyo para mantener la atención.

Mantiene la atención por períodos cortos, con algunas distracciones.

Mantiene la atención durante la mayoría de la actividad.

Demuestra atención sostenida y activa durante toda la actividad.

Participación activa

Participa poco o sólo cuando se le solicita.

Participa de forma espontánea en algunas actividades.

Participa activamente en la mayoría de las actividades.

Se involucra con entusiasmo, motivando a sus compañeros.

Reconocimiento numérico

Reconoce pocos números y tiene dificultad para asociarlos con cantidades.

Reconoce algunos números y asocia cantidades básicas.

Reconoce la mayoría de los números y asocia cantidades con confianza.

Reconoce y cuenta números correctamente, relacionándolos con cantidades precisas.

Identificación y clasificación de colores        

Tiene dificultad para nombrar colores básicos.

Reconoce algunos colores y realiza clasificaciones simples.

Identifica correctamente colores y clasifica objetos según el color.

Usa tonos y matices con precisión y creatividad en la clasificación.

Expresión y comprensión emocional

Dificultad para identificar y expresar emociones           

Reconoce algunas emociones básicas y expresa algunas propias.        

Identifica y comunica emociones propias y ajenas.

Expresa emociones con claridad y empatía, interpretando las de los demás.

Trabajo en equipo y respeto

Dificultad para compartir y respetar turnos.

Acepta participar en grupo, pero requiere recordatorios para respetar normas.

Participa colaborativamente y respeta normas y turnos.

Lidera la cooperación y promueve un ambiente respetuoso y positivo.

Aplicación de la evaluación

La aplicación de la rúbrica se realizará mediante la observación directa y sistemática durante el desarrollo de las actividades, registrando las conductas y respuestas de cada niño en momentos clave, inicio, desarrollo y cierre. Yo tomare notas anecdóticas que complementen la rúbrica, permitiendo un análisis cualitativo más profundo y la identificación de aspectos específicos para fortalecer.

Además, se fomentará la autoevaluación mediante preguntas sencillas al finalizar cada actividad, invitando a los niños a expresar ¿Cómo se sintieron?, ¿Qué aprendieron? y ¿Qué les gustaría seguir explorando?. Esto contribuye a que los niños desarrollen habilidades metacognitivas desde temprana edad y a que se sientan protagonistas de su proceso de aprendizaje.

La evaluación también contemplará la retroalimentación a los padres de familia, mediante reuniones o informes breves que describan los avances y áreas de oportunidad de sus hijos, promoviendo la colaboración entre la escuela y el hogar para favorecer un acompañamiento integral.

Ventajas de esta forma de evaluación

-Permite una valoración integral y holística del niño, considerando aspectos cognitivos, emocionales y sociales.

-Facilita la identificación de fortalezas y áreas de mejora para diseñar intervenciones pedagógicas oportunas.

-Promueve una relación cercana y afectiva entre docente y alumno, fundamental para un aprendizaje significativo.

-Fomenta la participación activa y la autoobservación de los niños, desarrollando su autonomía y conciencia.

-Facilita la comunicación y el trabajo conjunto con las familias para potenciar el desarrollo infantil.

Ejemplos de aplicación de la rúbrica en situaciones reales

Durante la actividad “Contamos y jugamos con objetos divertidos”

El docente o practicante observa si los niños clasifican y cuentan objetos manteniendo la atención. Por ejemplo, si un niño se distrae constantemente, se registra en “Inicial” dentro del indicador atención y concentración. Si otro niño participa activamente y cuenta los objetos con entusiasmo, se marca “Excelente” en participación activa y reconocimiento numérico. Se agrega una nota anecdótica breve para describir la situación.

En la actividad “La ruleta de los números”

Al girar la ruleta, cada niño debe mencionar el número obtenido y relacionarlo con cantidades. Si el niño reconoce algunos números pero duda al relacionarlos con objetos, se clasifica en “En proceso”. Si identifica números y cantidades de manera segura y rápida, se registra en “Satisfactorio” o “Excelente”. El docente o practicante  anota observaciones sobre la seguridad, atención y participación mostrada.

En la actividad “Explorando los colores en el entorno”

El docente evalúa cómo los niños identifican colores en su ambiente. Si un niño nombra correctamente los colores y clasifica objetos según su tonalidad, se ubica en niveles altos del indicador Identificación y clasificación de colores. Si un niño aún confunde colores básicos, se registra en “Inicial”, detallando la situación a través de notas anecdóticas.

Durante la actividad “Reconociendo y expresando mis emociones”

El docente observa si los niños identifican y expresan emociones propias y de sus compañeros. Un niño que reconoce emociones básicas, como alegría o tristeza, y expresa cómo se siente pasa a “En proceso”. Si además muestra empatía hacia otros, se registra en “Excelente”. También se evalúa el trabajo en equipo y respeto cuando comparten experiencias o escuchan a sus compañeros.

Evidencias y resultados de la implementación de las actividades

La puesta en práctica de las cuatro actividades dentro del aula permitió observar avances significativos en los niños, tanto en el desarrollo cognitivo como en su capacidad creativa, expresión personal y participación activa. Cada una de las propuestas se llevó a cabo de manera organizada, generando un ambiente lúdico donde los pequeños exploraron, imaginaron y utilizaron sus propias ideas para resolver situaciones y crear nuevas posibilidades. A continuación, se presentan las evidencias y resultados obtenidos de cada actividad.

Durante la Actividad 1 “Contamos y jugamos con objetos divertidos”, los niños manipularon materiales concretos para realizar conteos simples, clasificar y reconocer cantidades. Se observó que la mayoría logró identificar números básicos y relacionarlos con grupos de objetos. Además, mostraron interés por inventar formas nuevas de agrupar, demostrando imaginación y creatividad al organizar colores, tamaños y figuras según sus propias propuestas. La dinámica fomentó la cooperación entre compañeros y permitió que los niños reforzaran su comprensión numérica a través del juego.

En la Actividad 2 “La ruleta de los números”, los estudiantes participaron con gran entusiasmo, ya que la ruleta generó sorpresa y motivación constante. Los niños reconocieron números, realizaron asociaciones rápidas y anticiparon resultados con apoyo visual. Muchos propusieron retos adicionales, como girar la ruleta más rápido o inventar nuevas reglas(invención), lo que mostró su capacidad para transformar la actividad desde su creatividad. Se observó un incremento en la agilidad mental y en la seguridad de los niños al expresar respuestas frente al grupo.

La Actividad 3 “Explorando los colores del entorno” permitió que los niños observaran el salón, el patio y diversos objetos para identificar tonalidades presentes en el ambiente. Esta actividad despertó su imaginación, ya que comenzaron a relacionar colores con emociones, recuerdos o elementos de su vida cotidiana. Además, usaron diferentes materiales para representar aquello que descubrían, lo que evidenció su creatividad al mezclar colores, experimentar combinaciones y recrear escenas del entorno con libertad. Se fortaleció su percepción visual y su expresión artística.

En cuanto a la Actividad 4 “Reconociendo y expresando emociones”, los niños demostraron avances notables en la identificación de sus propios sentimientos y en la expresión verbal de los mismos. Mediante dinámicas de dibujos, gestos y situaciones simuladas, los pequeños lograron reconocer emociones como alegría, sorpresa, tristeza y enojo. Varias niñas y niños imaginaron el cuento e historias propias para explicar cómo se sentían, utilizando su creatividad para representar emociones a través de colores, líneas y personajes inventados. La convivencia grupal mejoró significativamente, pues aprendieron a escuchar y comprender a sus compañeros.

Resultados de los instrumentos de evaluación

Los instrumentos aplicados entrevista (preguntas), observación, rúbrica y retroalimentación arrojaron resultados positivos. La observación directa mostró que los niños participaron activamente, comprendieron las instrucciones y mantuvieron interés constante durante el desarrollo de las actividades. Las entrevistas breves permitieron identificar que los alumnos recordaban lo aprendido, podían explicar sus acciones y relacionaban los contenidos con situaciones de su entorno. La rúbrica evidenció altos niveles de logro en reconocimiento de números, identificación de colores y expresión de emociones, mostrando avances equilibrados entre lo cognitivo, lo creativo y lo socioemocional. La retroalimentación confirmó que las actividades resultaron significativas, dinámicas y adecuadas a la edad, favoreciendo la imaginación y la capacidad de explorar nuevas ideas.

Al finalizar, las evidencias fotográficas muestran el proceso, los productos, la participación y la creatividad de los niños en cada actividad, por lo que las imágenes se integrarán al final de este apartado para complementar visualmente todo lo realizado.

Reflexión sobre los indicadores

Elegir un blog como medio para esta propuesta fue una decisión inspirada, un acto de fe en que las ideas educativas necesitan un espacio vibrante donde puedan danzar libremente. Este blog se convierte en un lienzo abierto, un refugio donde cada idea puede florecer y ser revisitada, un lugar donde la voz de la educación se manifiesta sin fronteras.

La complejidad tecnológica que acompañó su elaboración añade una dimensión de riqueza y profundidad. Cada imagen integrada, cada sección articulada y cada recurso vinculado actúan como notas en una sinfonía que enriquece el contenido. Esta elección transforma la tecnología en una aliada poderosa, que realza el mensaje pedagógico y lo hace resonar en los corazones de quienes lo leen.

La claridad en la comunicación se despliega como una brisa suave que acaricia la comprensión. No se trata solo de exponer ideas, sino de organizarlas con elegancia y precisión. Cada párrafo invita al lector a sumergirse sin reservas en la esencia misma de la propuesta, creando un puente de conexión y empatía desde el primer vistazo, así como la creatividad.

El problema que se busca abordar aparece como un desafío y una oportunidad. Se presenta con valentía y honestidad, revelando su peso e implicaciones en la vida de los niños. Este reconocimiento no solo establece la urgencia de la intervención, sino que llama a la comunidad educativa a unirse en la búsqueda de soluciones significativas que transformen la realidad.

Las estrategias y actividades diseñadas son como hilos de un tapiz cuidadosamente tejido. Cada acción se despliega con un propósito claro y resonante, reflejando un pensamiento pedagógico que es sensible y situado. Este enfoque asegura que cada paso dado en el aula construya un camino hacia el bienestar y el desarrollo integral de los estudiantes.

La innovación ilumina la propuesta como un faro en la oscuridad. No se limita a lo convencional; abraza el cambio y explora nuevas avenidas. Este acto de creatividad invita a educadores y estudiantes a desafiar las normas, a romper con las inercias y a mirar el aprendizaje desde nuevas perspectivas que expandan sus horizontes.

El contexto en el que se implementa esta propuesta es un jardín cuidadosamente cultivado. Se han promovido cambios que son accesibles y reales, pequeñas transformaciones que pueden florecer en grandes resultados. Cada aspecto ha sido diseñado para encajar en la realidad específica del aula, respetando su singularidad y necesidades.

Al presentar el problema, el discurso se convierte en un llamado a la acción urgente. Resaltar su relevancia y urgencia permite que todos los involucrados comprendan la necesidad de actuar. Este enfoque honesto establece un compromiso emocional que une a educadores, familias y comunidades en una misión compartida por el bienestar de los niños.

Cada estrategia y actividad son congruentes, como un danzón que fluye en perfecta armonía. Esta cohesión asegura que todos los esfuerzos estén alineados hacia un objetivo común, creando un entorno donde el aprendizaje sea no solo significativo, sino profundamente transformador en la vida de los niños.

La propuesta se sitúa con precisión en el ámbito educativo, reconociendo las características únicas de los niños en edad preescolar. Esta atención a sus necesidades particulares asegura que las estrategias sean relevantes y efectivas, reflejando una comprensión profunda de su mundo y sus experiencias.

Favorecer procesos mentales innovadores es un regalo que se otorga a cada niño. Este enfoque invita a despertar la curiosidad, el pensamiento crítico, la imaginación, la invención  y la creatividad. Al alentar el juego y la exploración de ideas, la educación se convierte en un viaje lleno de descubrimientos, donde cada niño se convierte en un explorador de su propio aprendizaje.

La viabilidad y la ética de la propuesta son aspectos invaluables. Al llevarse a cabo en el contexto previsto, sin exigir recursos inalcanzables, se asegura que estos esfuerzos no generen cargas adicionales. La propuesta se orienta hacia el bienestar de los participantes, creando un ambiente donde todos se sientan valorados y respetados.

Finalmente, la propuesta está diseñada para que no represente ningún costo social. Se ha concebido con la intención de beneficiar a todos, asegurando que ningún individuo se sienta perjudicado. Este enfoque inclusivo refuerza la creencia de que la educación puede y debe ser una fuerza transformadora que nutra y eleve a cada miembro de la comunidad.

Cada uno de estos indicadores forma un mosaico que refleja un deseo profundo de hacer de la educación una experiencia enriquecedora y transformadora. Juntos, construyen un camino hacia un aprendizaje que no solo fomenta el desarrollo intelectual, sino que abraza el bienestar integral de los niños y de la comunidad que los rodea.

CONCLUSIÓN

La propuesta presentada respondió a la necesidad de fortalecer la atención, la motivación y la expresión emocional de los niños del nivel preescolar mediante estrategias lúdicas y participativas que integraron el juego, el movimiento y la creatividad. Tras llevarla a la práctica, se comprobó que cada actividad se convirtió en una experiencia significativa tanto para los alumnos como para mí como docente practicante. Este proceso permitió reafirmar que la innovación educativa no solo implica diseñar actividades distintas, sino generar experiencias que transformen la manera en que los niños aprenden, imaginan y construyen significado. Las dinámicas desarrolladas lograron despertar la curiosidad, fomentar la cooperación y promover el aprendizaje desde la emoción y la exploración, brindando a los niños un espacio donde pudieron expresarse libremente, descubrir, crear y disfrutar del proceso de aprender.

Del mismo modo, se constató que esta propuesta generó un impacto positivo en la dinámica del aula, favoreciendo un ambiente más armónico, activo y sensible. A través del cuento, las canciones, los materiales manipulativos y las interacciones cotidianas, los niños no solo reforzaron conocimientos, sino que también fortalecieron su confianza, sus vínculos afectivos y su capacidad de atención. Este trabajo también permitió desafiar lo político en el currículo, al abrir espacios donde las decisiones pedagógicas se orientan hacia las necesidades reales de los niños y no únicamente a la normatividad establecida, reivindicando así una práctica más humana, reflexiva y contextualizada. Desde esta perspectiva, la ética docente se vuelve un eje fundamental, pues obliga a actuar con responsabilidad, sensibilidad y compromiso para situar a los niños en el centro del proceso educativo.

En conjunto, este trabajo representa una oportunidad para seguir transformando la práctica docente desde una mirada humanista e innovadora, donde educar sea un acto de amor, compromiso y esperanza hacia el desarrollo integral de cada niño. Por ello, se invita a los educadores, directivos e instituciones a abrir más espacios para estrategias lúdicas, creativas y centradas en el bienestar infantil, impulsando prácticas que reconozcan las emociones, la curiosidad y la participación activa de los niños como elementos esenciales del proceso educativo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Freire, P. (1997). Pedagogía de la autonomía: Saberes necesarios para la práctica educativa. Siglo XXI Editores.

Gardner, H. (1993). Estructuras de la mente: La teoría de las inteligencias múltiples. Fondo de Cultura Económica.

Montessori, M. (1965). El método Montessori. Editorial Diana.

Mora, F. (2013). Neuroeducación: Solo se puede aprender aquello que se ama. Alianza Editorial.

Piaget, J. (1970). Psicología y pedagogía. Ariel.

Vygotsky, L. S. (1979). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica. 

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